El monasterio de Caaveiro sirve de prácticas a un plan de empleo público

el conjunto monumental de san juan requiere labores de mantenimiento jorge meis
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Patricia, Mónica, Rosa, Alberto y José Ramón son los nombres de los jóvenes de un plan de empleo de Xunta y Diputación de A Coruña que tiene como escenario la propiedad del monasterio de Caaveiro.

Desde el pasado mes de noviembre, las tres chicas, que son del municipio de A Capela, y los dos varones, que tienen su residencia en Pontedeume, además de aprender, trabajan en la limpieza y acondicionamiento del patrimonio monumental de San Juan de Caaveiro.

Lola Lorenzo, arquitecta técnica, es la persona que está al frente de un grupo cuya cualificación profesional es la de peón de obra pública. En jornadas laborales de seis horas –de 8.30 a 14.30–, los jóvenes se dedican a poner en valor aquellas infraestructuras, objetos o construcciones que requieren labores de mantenimiento.

Pequeñas intervenciones en la muralla que discurre en paralelo al camino del río Senín, la recuperación de piedras pertenecientes a antiguas construcciones, la limpieza de muros y la rehabilitación del manantial que con casi un kilómetro de largo garantiza el abastecimiento de agua al cenobio fueron solo algunas de las intervenciones acometidas hasta el momento.

En los últimos días, el trabajo se focaliza en la limpieza del terreno y de la roca sobre la que en su día se levantó un monasterio que al cabo del año recibe la visita de miles de personas.

Esta intervención responde al interés de la Diputación de ampliar el recorrido que los turistas realizan al cenobio con un itinerario por el perímetro exterior de la construcción, una idea que, aunque algo más sólida, ya se barajó desde el minuto uno de la obra de rehabilitación acometidas por la Diputación en Caaveiro.

El trabajo va muy avanzado por lo que no se descarta que la novedad se pueda incorporar al programa de visitas la próxima primavera.

Desde la administración provincial se valora muy especialmente el interés que los jóvenes han demostrado a la hora de acometer los trabajos, en el sentido de documentarse para llevar a cabo con más conocimiento la intervención de la que se tratase.

El plan de empleo llegará a su término el día 14 de febrero.

Entonces habrán pasado tres meses de formación y prácticas que los jóvenes, según Lola Lorenzo, han sabido aprovechar tanto a la hora de acercarse un poco más a la historia local como a la formarse para un futuro profesional.

 

El monasterio de Caaveiro sirve de prácticas a un plan de empleo público