El vino de Esmelle reclama su sitio entre los grandes

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Un vino elaborado con un uvas cultivadas en Esmelle se presentó ayer en público en lo que constituyó la primera vez que se probó el elaborado.
De la mano de Bodegas El Paraguas, el vino de tierras ferrolanas fue dado a conocer en la CFEA de Guísamo, centro que colabora con la productora.
De la cosecha de 2015, la bodega envasó unas 40 botellas, que de momento no se comercializarán, aunque esperan hacerlo en los próximos años a medida que aumente la producción y las añadas respondan a los criterios de calidad.
De hecho, Bodegas El Paraguas sirve su vino de ribeiro a los estrellas Michelín más destacados de Galicia y el País Vasco.
Con sus vinos El Paraguas Atlántico y Fai un Sol de Carallo, la firma ha conseguido captar la atención de los restaurantes más exclusivos. 
En la parroquia ferrolana de Esmelle, una zona muy septentrional para el cultivo de la vid y sin tradición vitícola para los vinos de calidad, Bodegas El Paraguas está cultivando dos pequeños terrenos con la variedad de uva blanco legítimo, una vinífera de gran nobleza, pero todavía ampliamente desconocida por el consumidor.
Bodegas El Paraguas creó un jardín de pruebas que les permita avanzar en la recuperación de esta casta de ciclo corto, perfectamente adaptada a los suelos graníticos de Esmelle.
Una iniciativa de I + D que, a pesar de su riesgo y complejidad, cuenta con el aplauso de los mayores especialistas en viticultura de Galicia. Entre 2016 y 2018, Bodegas El Paraguas espera poder elaborar las primeras microvinificaciones de estas dos ‘nórdicas’ parcelas, según su web.
Además, los responsables de la bodega tienen previsto realizar una cata entre los vecinos de Esmelle, para dar a conocer el vino elaborado con uva cultivada en la zona.
Tras la vendimia de los racimos el pasado día 28 de septiembre, estos se condujeron al CFEA de Guísamo que gestiona la Xunta, donde se inició el proceso de elaboración de 60 kilogramos de uva seleccionada en la viña esmudiense, cuya fermentación alcohólica arrancó en un pequeño depósito de acero inoxidable de 50 litros.

El vino de Esmelle reclama su sitio entre los grandes