El Racing mejora sus sensaciones

Joel López desplaza la pelota ante la presión de un jugador deportivista | jorge meis
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Después de la goleada que el Racing encajó en el estreno liguero, jugar a los dos días contra el Deportivo, un rival dos categorías superior y con más tiempo de recuperación, no prometía nada positivo. Y, a pesar de que el equipo ferrolano no ganó, sino que el Trofeo Concepción Arenal se fue para A Coruña por tercera edición consecutiva, lo que mostró le hace empezar a pasar página de la debacle de la primera jornada del campeonato liguero. Ahora mira al futuro con algo más optimismo, aunque todavía con (casi) todo por hacer.
Las dos categorías de diferencia entre los contendientes y las bajas con las que el Racing se presentó al partido no impidieron que el equipo ferrolano luciese una imagen aseada a lo largo del partido. De hecho, ni se vio netamente superado por su rival cuyos acercamientos carecieron de claridad ni mostró signos de debilidad. Es más, suya fue la primera ocasión del encuentro, un lanzamiento de Marcos Álvarez desde el interior del área visitante que detuvo Ortolá.
El Deportivo, por su parte, aprovechó el partido para dar minutos a los menos habituales en las dos primeras jornadas. Así que el ritmo no fue demasiado alto durante el primer período. Es ciuerto que sí se aproximó a la portería racinguista, pero ahí se encontró con el acierto de Diego Rivas. Solo a un minuto para el final del primer período, una pelota suelta tras una disputa aérea cayó a pies de Didier Moreno, que con su tiro abrió el marcador para el cuadro visitante.
El cambio de cara por el que el Deportivo apostó para la segunda parte hizo que el ritmo del partido descendiese considerablamente. Al Racing, en cambio, el segundo período se le hizo largo por el cansancio demostrado por unos futbolistas que venían de jugar el pasado domingo. Además, con los cambios introducidos por Emilio Larraz –menos Carlos García, los otros jugadores que había en el banquillo eran juveniles–, el juego pasó a ser bastante menos continuo.
Los minutos fueron pasando sin demasiadas acciones destacables. Un remate de Albentosa o varios centros con peligro pudieron darle al Deportivo la posibilidad de cerrar el partido, aunque no acertó en ninguna. Mientras, el Racing en vista de que la diferencia era mínima se ilusionó con la posibilidad de empatar el marcador. Pero no tuvo fuerzas para crear peligro ante la porteríoa contraria y el trofeo se fue, por tercera edición consecutiva, a las vitrinas del Deportivo. l

El Racing mejora sus sensaciones