El escenario político retrasa los acuerdos entre Arabia Saudí y el grupo Navantia

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El ansiado contrato que Navantia lleva meses negociando con el Gobierno saudí y que la pasada semana parecía estar casi cerrado, podría volver a retrasarse debido al actual panorama político internacional.
El encargo, que sería uno de los más importantes de la factoría pública, constaría de cinco corbetas de clase Guaiquerí, similares a las Avante 2200 que se construyeron en Puerto Real para la armada venezolana. Se calcula que podría dar trabajo a más de 2.000 personas durante cuatro años, incluyendo a la empresa auxiliar. 
El contrato llegaría, además, en un buen momento para Navantia Ferrol –que asumiría parte de la obra– ya que entregará este año el flotel de Pemex y volverá a tener las gradas vacías. Si bien es cierto, la dirección de Navantia ha desmentido que ya se conozca –como se ha apuntado últimamente– el reparto que habría entre las diferentes factorías del grupo. Lo que sí es seguro, es que el encargo incluiría ingeniería y construcción, algo que los sindicatos venían reclamando últimamente. 

escollos
Sin embargo, en los últimos días han surgido ciertos escollos que, de una forma u otra, pueden postergar la rúbrica del contrato o, por lo menos, su anuncio público. El más importante es la cancelación del viaje institucional que el rey Felipe VI tenía previsto para el mes de febrero a Arabia Saudí. Se esperaba que el encuentro entre monarcas pudiese suponer el empujón final al contrato e, incluso, que se aprovechase la reunión para poder anunciar acuerdo. 
La visita del monarca español fue suspendida por la necesidad de Felipe VI de permanecer en España durante la constitución del próximo gobierno y en la ronda de contactos que mantiene con los líderes políticos tras las elecciones generales. 
Tampoco ha ayudado el restablecimiento de relaciones diplomáticas y comerciales entre España e Irán, después del levantamiento de las sanciones internacionales a la república islámica, tradicional enemiga de Arabia Saudí. En último término, la inestabilidad política de España podría suponer otro freno en la culminación de este contrato, que no deja de ser un acuerdo político-militar entre gobiernos. 
A pesar de estos obstáculos de última hora, las altos cargos del astillero público son cautos, pero optimistas y consideran que “tendría que suceder algo extraordinario para que no se rubricase este encargo”.

sindicatos
El presidente del Comité de Empresa de Navantia, Javier Galán, aseguró ayer a este diario que “a dirección de Ferrol polo momento non informou de nada aos representantes dos traballadores”. Celebran desde el órgano de representación, aún así, que las negociaciones para este nuevo contrato “estean avanzadas” y, sobre todo que el encargo suponga abandonar la subactividad de gran parte de la plantilla y volver a ver las gradas llenas.  
Esta ha sido una de las reclamaciones más insistentes de los últimos años, ya que algunos de los contratos más recientes, como, por ejemplo, el buque anfibio para la armada Turca, están entrañando un gran trabajo de ingeniería, pero su montaje se está realizando en los astilleros de Sedef, en Estambul. 

El escenario político retrasa los acuerdos entre Arabia Saudí y el grupo Navantia