Megasa se propone aplicar un despido colectivo y recortes en las condiciones laborales

Manifestacion Trabajadores de Megasa a la Sede del PP de Naron
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La dirección de Megasa sorprendió completamente al comité este miércoles cuando le solicitó por escrito la designación de los miembros de una comisión negociadora a la que se va a plantear un despido colectivo y la modificación de las condiciones de trabajo para el resto de la plantilla. Es, de momento, la escasa información de la que dispone la parte social, que ayer hizo público un comunicado lamentando que la siderúrgica “quiera hacer uso de la abusiva reforma laboral aprobada por el Gobierno del PP”.
La figura del “despido colectivo” implica que la empresa pretende rescindir el contrato de al menos el 10% de la plantilla, aunque ese porcentaje podría ser muy superior. En caso de que Megasa aplicase ese mínimo y puesto que cuenta actualmente con 169 trabajadores, la medida afectaría al menos a 17. Solo por el hecho de que además la siderúrgica quiera negociar una modificación sustancial de las condiciones laborales el comité ha podido deducir que no se persigue el cierre de la fábrica de Narón y que quedarán trabajadores, más allá de los despidos, para poner en marcha esos recortes.
Hace apenas año y medio que Megasa amagó con el cierre. Lo hizo después de que el Gobierno cambiase el sistema de retribución de la interrumpibilidad y con el argumento de que la factura eléctrica que tiene que pagar, como consecuencia de ello, la expulsaba del mercado. Una competidora directa, la catalana Celsa, accedía a la energía a un precio más barato. Pese a ello, la siderúrgica naronesa ha seguido trabajando sin mayores problemas y desde el comité se considera que la subasta eléctrica, que tuvo lugar hace solo tres días, no tiene que ver en la repentina propuesta.
En una empresa opaca como es Megasa, cuya política es no ofrecer información a los medios, los datos que facilita el comité apuntan a que este año va a cerrarse con una producción de 500.000 toneladas de barras de acero para la construcción. El año pasado alcanzó las 575.000, señalaron fuentes sindicales, pero en el presente ejercicio se fabricaron algunos pedidos con medidas especiales, que ralentizaron el trabajo pero que también se cobran a precios superiores. En cuanto al almacén, el otro “termómetro” que marca la salud de la actividad dentro de la metalúrgica, se encuentra a una capacidad media, con unas 60.000 toneladas en stock, lo que indica que las ventas están funcionando con normalidad.  
Megasa cuenta ahora con 169 trabajadores, pero eran 235 en el año 2008. En 2011 la siderúrgica aplicó un ERE de suspensión temporal de los empleos debido al parón en el sector de la construcción, si bien pronto remontó aquel mal momento y de hecho al año siguiente pudo dejar sin aplicar la regulación. La exportación, principalmente a países del norte de África, es el destino fundamental de sus ventas y la actividad de la siderúrgica constituye un puntal para el Puerto, por el que entra chatarra y salen las barras de acero fundidas en sus hornos.

Megasa se propone aplicar un despido colectivo y recortes en las condiciones laborales