La falta de control continúa permitiendo viajar en el tren de cercanías sin pagar

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Viajar en el ferrocarril por la comarca de Ferrol es toda una caja de sorpresas para los usuarios que continúan haciendo uso del servicio, pese a las deficiencias que sufre no solo en su material sino en la continua sustitución de trenes por autobuses o taxis. La “ventaja” podría radicar en la gratuidad del servicio, eso sí, dependiendo del apeadero o estación en la que coja el tren, del día o de la atención que preste al viajar. 

La gratuidad del billete no es tal, sino que viene dada por la inexistencia de revisores que cobren los viajes en el interior del tren. Con lo cual, si un usuario quiere viajar desde Ferrol deberá pasar por los tornos de la estación y abonar su billete pero si coge el tren en el siguiente apeadero no tendrá que hacerlo siempre y cuando se baje en una parada sin estación –cualquiera hasta Xuvia, que sería la primera del trayecto–.

Esta situación es la que viven a diario los usuarios de la antigua Feve en la zona de Ferrol y hace solo unos días una viajera, María Jesús Rodríguez, se sorprendía de lo que le sucedió al coger el tren. Según relata era la primera vez que pretendía utilizar la tarjeta de transporte metropolitano en el tren y no sabía cómo hacerlo. Subió al ferrocarril en Virxe do Mar sin que hubiese ninguna persona de la compañía para informarla no en el apeadero ni en el interior del tren, alguna parada después subió al vagón una de las trabajadoras de la empresa externa que se encarga del cobro de billetes pero que solo lo hace en el propio apeadero y no en el tren, por lo que la usuaria no pudo, pese a intentarlo, pagar el billete. El viaje de regreso, sin embargo, sí lo abonó al cogerlo en Xuvia aunque nadie le requirió en el interior del tren el billete.

Eso sí, cuando se bajó y ya había subido varias escaleras fuera del apeadero una persona vino corriendo para comprobar si había pagado o no, cuando ya estaba fuera del área. Un sinsentido que la afectada relata como anécdota pero que corroboran otros muchos usuarios habituales de la línea.

Es el caso de Tina Beceiro que habitualmente realiza el trayecto entre A Solaina y Pedroso. Suele abonar le billete porque en su misma parada se sube la persona que cobra –y que no pertenece a la compañía, por lo que no atiende en el interior del vagón–, de no ser así, como sucede con otros viajeros, no tendría la necesidad u oportunidad de pagar, aunque lo intentase. Sus viajes diarios, además, no se puede decir que sean en tren, pues afirma que son más que numerosas las ocasiones en las que tiene que hacer uso del bus o el taxi que sustituye al servicio ferroviario, bien por retrasos o averías.

Más de un usuario ha denunciado casos similares y llaman la atención sobre el hecho de que no se hace nada por fomentar el uso del tren con situaciones como estas. “Lo que hacen es restar afluencia, porque las personas mayores ya no se atreven a usar el tren porque no saben ni cómo funciona, ni dónde pagar ni a quién”, aseguran.

La puesta en marcha de máquinas de cobro en distintos apeaderos tampoco se ha hecho efectiva aunque estaba anunciada para 2018 y las dispensadoras se instalaron ya en varias paradas. De todos modos, se barajaban solo para cinco apeaderos, en todo el trayecto de Ferrol a Ortigueira, por lo que la situación continuaría siendo la misma, ya que unos pagarían siempre, otros ocasionalmente y otros podrían viajar en todo momento de manera gratuita.

La falta de control continúa permitiendo viajar en el tren de cercanías sin pagar