El coronavirus frena las aspiraciones del Rugby Ferrol

El jugador, durante su etapa en el Dininton
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Cada semana, el resultado de unos test determina si el Rugby Ferrol podrá entrar en acción o no. La formación ajedrezada, que esta temporada compite en División de Honor B, es uno de los pocos equipos locales que se mantiene en acción pues, aunque la suya es una competición no profesional, al tener carácter nacional no ha visto restringido su desarrollo por las últimas restricciones sanitarias.


Pero el coronavirus ha dejado al deporte pocas certezas a las que aferrarse. Si no es de una manera es de otra, la epidemia ha frustrado de nuevo los planes de la formación departamental, cuyo último fichaje, el inglés Sam Crane, está retenido en su país después de que el gobierno español impidiese su viaje.


Desde que se descubrió la cepa británica del virus, la mayor parte de los países europeos, y entre ellos España, se ha blindado a la entrada de viajeros procedentes del Reino Unido. A principios de este año se prohibieron las entradas y salidas de la isla salvo por causas justificadas. Una de ellas es la práctica deportiva de alto nivel, por eso, el Rugby Ferrol nunca sospechó que fuese a tener problemas para que Crane arribase al país.


Hace ya algunas semanas, inició los trámites para contratar al medio melé inglés para reforzar al equipo en esta su campaña de debut en la División de Honor B. Tramitada su licencia y con el tránsfer internacional en la mano, la Federación Española de Rugby emitió un certificado para que el jugador pudiese desplazarse a España. Un documento similar al que meses atrás emplearon los deportistas foráneos que militan en el club ajedrezado.


Sin embargo, ya en el aeropuerto, a Crane le impidieron subirse al avión para viajar a España, al no validar el Consejo Superior de Deportes el trámite.


Negativa

El máximo ente regulador del deporte español alegó para denegar su llegada que el rugby no es un deporte de alto nivel y, por lo tanto, no entra dentro de las excepciones que se contemplan para permitir el tránsito de viajeros desde el Reino Unido. Una postura incongruente a juicio del presidente del Rugby Ferrol, Cristóbal Dobarro, teniendo en cuenta que la División de Honor B es una de las que el CSD permite que siga en marcha “y nos obligan a cumplir con unos protocolos sanitarios iguales a los del deporte de alto nivel”.


De hecho, el club garantiza que en ningún momento se pondría en riesgo la salud pública porque en esos protocolos se contempla, precisamente, que el jugador pase una PCR antes de viajar y otro test de antígenos a las pocas horas de llegar a la ciudad. Unas pruebas que, por ejemplo, fueron muy efectivas hace unos meses para detectar el virus en varios de los jugadores argentinos que llegaron al equipo antes de que se “mezclasen” con el resto de la plantilla.


Presión

Hasta el momento, la mediación de la Federación Española de Rugby no ha servido de mucho, “porque somos un club pobre en una esquinita del mapa y no podemos hacer demasiada presión”. El contratiempo a nivel deportivo es mayor, toda vez que el plazo de inscripción de jugadores en el campeonato está ya cerrado y por lo tanto, de no ser con la incorporación de Sam Crane, el Rugby Ferrol ya no podría reforzarse para lo que resta de ejercicio.

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