Un gesto de empatía

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Hace un año en ocasión del contagio de un turista alemán escuchamos hablar del covid-19. Hacía semanas que estaba matando gente en China y también había llegado a de Italia. En España el primer impulso de las autoridades de Sanidad, fue restar virulencia e importancia. Para vergüenza propia y oprobio de quienes ampararon su frivolidad todavía se recuerdan las palabras de Simón, diciendo que “...como mucho no habría más allá de algún caso diagnosticado”.


Un año después, este personaje sigue al frente como director del organismo de Alertas y Emergencias Sanitarias. Protegido por el paraguas mediático desplegado por las radios y canales de televisión afines al Gobierno, tenaces en la ocultación o disimulo de cualquier noticia que delatara la incompetencia en la gestión de la pandemia y por lo tanto de la eventual responsabilidad política del ministro Salvador Illa, hoy reconvertido en candidato electoral.


Hace un año, por estas fechas, cuando ya se sabía por las comunicaciones de la OMS del radio y alcance de la pandemia aquí la principal preocupación del Gobierno pasaba por crear ambiente de cara a las manifestaciones feministas del 8-M que alentaba el Ministerio de Igualdad. Forma también parte de la particular “memoria histórica” del año 2020 una enfática declaración de la vicepresidenta Carmen Calvo en la que aseguraba que “el machismo mataba más que el virus”.


Aquella manifestación y todos los restantes actos públicos que no se desconvocaron para no tener que cancelar la demostración que era el primer acto de masas patrocinado por el recién estrenado Gobierno de coalición entre el PSOE y Podemos, sin duda, no contribuyó a contener la expansión del covid 19. Todo lo contrario como se pudo constatar en las semana posteriores en las estadísticas que registran los contagios y los fallecimientos. Un año después, la cifra real de muertes provocadas por la pandemia se eleva a ochenta mil según el INE pero Sanidad todavía mantiene que son 58.300.


Los paisanos no contaminados por la propaganda que ha tratado de difuminar la responsabilidad en los errores de gestión de la pandemia por parte del Gobierno que preside Pedro Sánchez, ingenuamente quizá todavía esperan una disculpa. Una visita a una residencia de ancianos. O cualquier otro gesto de empatía con los contagiados que luchan por sus vidas en los hospitales otra vez al borde del colapso. La verdad es que no se espera. Triste aniversario. 

Un gesto de empatía