El futuro según Sánchez

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No dudo de que Pedro Sánchez tiene razones sobradas para el optimismo habida cuenta de que ha llegado a Presidente de Gobierno.


También comprendo que cuando se dirige a los ciudadanos no se ponga en plan cenizo pero me parece a mí que se pasa de frenada cuando asegura que este es el año de la recuperación gracias a las medidas que se han ido adoptando más las vacunas (que por ahora lucen por su ausencia) y pronto estaremos haciendo vida normal.


Detrás de las cifras del desempleo, casi cuatro millones, y de las de los ERTES, hay personas que saben que difícilmente las cosas van a ser como fueron entre otras razones porque hay multitud de empresas que se han arruinado y no volverán a abrir sus puertas.


Creo que a todos nos gustaría que se cumpliera lo que augura el Presidente, pero me temo que su realidad no es nuestra realidad, ni mucho menos la realidad sobre la que vienen opinando los líderes de otros países, incluidos organismos como el Banco Central Europeo o el FMI que no ven precisamente el vaso medio lleno sino que auguran al menos un par de años de crisis.


Me parece que a Pedro Sánchez le sobran los “gurús” de la propaganda y los “pelotas habituales” y lo que 

le falta es pisar la calle.


Si el Presidente pisara la calle sabría de la angustia de millones de ciudadanos que ven incierto su porvenir, que en este momento malviven y que apenas les llega el dinero para pagar lo más esencial. Se enteraría de que hay una generación de jóvenes que están entre los 20 y 35 años a la que ya se empieza a denominar la “generación perdida”. Quizá también se sorprendería del dolor inmenso que nos aqueja a tantos miles de ciudadanos que hemos visto a familiares y amigos sufrir y morir a cuenta del Covid.


El Presidente no se imagina lo que supone dejar en un hospital a un ser querido y que una mañana te llamen para decirte que como tiene otras muchas patologías y pocas posibilidades de salvarse lo que van a hacer es sedarle porque no hay sitio en la UCI. O sea los terribles y temidos triajes. De manera que siempre arrastrarás el dolor de no haber podido despedirse, de no haber podido hacer el duelo.


Por más que sus propagandistas han conseguido que las teles no muestren los efectos devastadores del COVID, lo cierto es que pone los pelos de punta la cifra de personas contagiadas, diagnosticadas o sin diagnosticar, y de fallecimientos.


Lo único cierto es que la propaganda va por un lado y la realidad por otro.


Como el Presidente no tiene un pelo de tonto es de suponer que sabe mejor que nadie de la mala gestión que él y su gobierno han hecho frente a la pandemia. Y que hay muchas zonas de sombras en esa gestión, demasiadas medias verdaderas, mucha ocultación y alguna media mentira.


Insisto en que comprendo que el Presidente intente dar un ápice de esperanza pero no debería de olvidar que los ciudadanos no somos tontos y que vivimos una realidad en la que cabe poco optimismo. Pero Pedro Sánchez es optimista y tiene razones para ello, duerme tranquilo en la Moncloa porque él sí ha visto cumplirse el mayor de sus sueños que no era otro que ser Secretario General del PSOE y Presidente del Gobierno, los demás hemos tenido que aparcar nuestros sueños no se sabe hasta cuándo. 

El futuro según Sánchez