El juez Aulet defiende la Semana Santa “como culto y como espectáculo”

Parador conversas del Parador con el juez Autlet
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El que fue juez decano de Ferrol y magistrado del TSJ de Madrid, José Luis Aulet, repasó ayer en el ciclo “Conversas no Parador” sus recuerdos de la Semana Santa de Ferrol cuando era joven y oía desde su vivienda los tambores de Amboage. Ya lo había hecho  cuando en 2002 fue pregonero de estos actos.
Los últimos años, sin embargo, Aulet ha vivido estas fiestas en Sevilla, unas celebraciones que, como reconoció, van más con su personalidad que las castellanas “porque soy más folclórico”. 
El magistrado defendió estas fiestas más allá del contenido religioso, por la emoción, la pasión, el sentimiento y, sobre todo, “la unión del pueblo en pos de la consecución de algo en común”.
Por eso, valoró los actos de la Semana Santa ferrolana, por sus consecuencias económicas que tienen para cualquier ciudad (destacó que en Sevilla se ingresan 890 millones de euros), porque pone en movimiento a mucha gente que trabaja unida y por el orgullo de los actos que, en el caso de la ciudad naval, se diferencian de las demás del noroeste peninsular.
En este sentido, y más allá de que este año la Semana Santa ferrolana gire en torno a sus 400 año de existencia, Aulet apuntó que está documentada desde el siglo XVIII o XVII como mucho, pero que tal y como hoy se concibe y desde hace unos 50 años son desfiles procesionales “creados por militares o afines que imitan lo que viene de fuera, concretamente la Semana Santa de Cádiz, en un 90%, y la de Cartagena, añadiendo imaginería local y transformándola a la andaluza”.

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Por eso, Aulet señaló que en las procesiones ferrolanas se añaden ingredientes que no son entendibles en esta zona como el paso de las procesiones, copiado de Andalucía; el “bailar” las imágenes o levantarlas en el aire, algo que Aulet considera que “no es ni estético, ni religioso, sino solo  folclore en el sentido peyorativo”.
Aun así se considera un defensor de este evento, como “representaciones dramáticas independientes de las creencias de cada uno”, comparándolas con escenificaciones como las de Esquilo o Sófocles. Por eso, dijo, la Semana Santa puede gustar a creyentes y ateos “porque las hay buenas, menos buenas y patéticamente malas, estando, sin embargo, algunas de ellas a una altura estética extraordinaria”. Por eso, indicó, “son defendibles como culto y como espectáculo”.
José Luis Aulet se refirió también a la falta de apoyos políticos a este evento, señalando que “quienes gobiernan deben ser dirigentes de unos y otros” y criticó que el sectarismo ha invadido ya muchos ámbitos”. 
Con respecto a Ferrol, indicó que hay que apoyar la Semana Santa casi como lo único que le queda a la ciudad “porque las playas bajo la lluvia o los carnavales, que me horrorizaron, no atraen a gente”.

El juez Aulet defiende la Semana Santa “como culto y como espectáculo”