El Concello supedita la expropiación de casas en ruinas al presupuesto

Calle María n 45
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El Concello de Ferrol tiene la capacidad legal de llegar hasta la expropiación de fincas en las que haya orden de actuar ante el riesgo de derrumbe y no se haga, pero falta la económica. La ordenanza reguladora del registro municipal de solares y edificaciones para rehabilitar está en vigor desde marzo de 2011 como una herramienta para frenar el deterioro del casco antiguo de la ciudad pero no se ha utilizado. El Ayuntamiento podría incluso quedarse con los edificios en los que tiene que intervenir de forma subsidiaria si los propietarios de los mismos son insolventes y no pagan la factura. Sin embargo, esto le acarrea a las arcas municipales un coste. 
“La primera responsabilidad de mantener la edificación es de los propietarios. El Ayuntamiento ya tiene un patrimonio que tiene que mantener. Estaría bien poder rehabilitar nosotros todo pero no tenemos capacidad para hacerlo”, explica María Fernández, concejala de Urbanismo. “La ordenanza está ahí para cumplirla y claro que nos lo planteamos, el problema es la capacidad económica y tenemos que establecer prioridades”.
El Concello acaba de cerrar al paso parte de las calles Carme Curuxeiras, Benito Vicetto y Mercé, en Ferrol Vello, después de que un informe de los técnicos municipales alertase sobre el riesgo de caída de cascotes. En esa zona hay hasta nueve edificios ruinosos, uno de ellos pendiente precisamente de que el Concello lo derribe (para lo que ya se han reservado fondos, junto con otros tres inmuebles de la ciudad). “El cierre se hace por seguridad, el informe es de finales de diciembre y la alerta naranja hizo que se tomase la medida con urgencia”, comenta la edila.
Se les reclamará de nuevo a los propietarios que realicen las obras pendientes. En algunos casos hay órdenes de ejecución que datan de 2001. Tendrán que desmontar elementos que puedan caer a la vía pública, cubiertas desprendidas, vigas y otras piezas inestables. También deben limpiar la maleza y garantizar la estabilidad de las fachadas. Si no lo hacen pueden exponerse a multas y, en último término, se haría cargo el Ayuntamiento, que después reclamaría el coste por vía judicial. Esa sería la única penalización.
Son trámites largos y, aunque la intención municipal es agilizar en lo posible los plazos, no se puede fijar una fecha para que la zona vuelva a abrirse al paso. Y eso, junto con la precipitación con la que se hizo el cierre, sin aviso previo, hace que los vecinos se hayan levantado contra la medida. La última semana ha sido un “toma y daca” en el que la Policía colocaba algunas vallas y los vecinos las retiraban para poder pasar, en un acto que María Fernández ha calificado como “irresponsable”.

encuentro con la avv
La edila y el alcalde, Jorge Suárez, se reunieron ayer con la presidenta de la asociación vecinal, Maite Fernández, para dar y pedir explicaciones. A última hora de ayer esta se reunía de nuevo con los residentes para intentar convencerlos de que dejen las vallas en su sitio. “Yo tengo que estar con mis vecinos”, comentaba antes de la cita.
Explica la presidenta que hay otras zonas de Ferrol Vello que también suponen un riesgo. “O cerramos todo el barrio o buscamos otra solución que sea más efectiva y válida. Lo que no se puede es cerrar de forma indefinida. Tiene que haber una forma de agilizar eso. Si hay ejecuciones desde el 2001, ¡por Dios!, estamos en 2016”, añade. Los vecinos llevan años reclamando de distintas formas una solución al deterioro continuo de la zona, cuyas imágenes casi postbélicas han tenido incluso repercusión nacional. Además es la entrada a la ciudad por el Camino Inglés, que tiene que desviarse precisamente para evitar las ruinas. 
Carme Curuxeiras ya estuvo cerrada durante meses –abrió hace poco al tránsito– por las obras de restauración de un edificio que la edila de Urbanismo, María Fernández, ha puesto como ejemplo de rehabilitación. “Ahí estaban los andamios y no podías pasar, y era una rehabilitación”, dice Maite Fernández. “Ahora no hay esos andamios y no hay tampoco ningún plazo”, apunta la presidenta de la entidad vecinal respecto a las diferencias con la situación actual.
Lo que sí han conseguido desde la entidad es una reorganización del tráfico en la zona y también se ha habilitado un paso peatonal en la calle Mercé.

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