El poblado de A Pasaxe persiste como punto negro de cara a sanear la ría

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El poblado de A Pasaxe parece destinado a ser parte de ese 5% de su programa electoral que el Gobierno local no ha podido cumplir en su programa electoral durante este mandato. No solo porque el realojo de los chabolistas está siendo más problemático de lo que esperaban (a día de hoy está prácticamente paralizado) sino porque también se ha convertido en uno de los principales focos de contaminación de la ría de O Burgo. El alcalde, Xulio Ferreiro, manifestó el sábado que uno de los logros de su Gobierno ha sido el acabar con los vertidos en la ría, pero desde la Marea Atlántica matizan que se ha conseguido en un “80%”.

En parte, se debe a que el núcleo chabolista sigue arrojando gran parte de sus desperdicios a la ría, sin contar con el lixiviado. Cada vez que llueve, el agua arrastra hasta el cauce todos los microplásticos que se encuentran en el suelo, contaminando las aguas. Así que, mientras el núcleo chabolista exista, continuarán los vertidos incontrolados que tanto preocupan a los percebeiros.

No es que el Ayuntamiento no haya tomado ninguna medida para solucionar el problema medioambiental que supone el núcleo de infraviviendas: durante 2017, comenzaron una campaña de limpieza inédita en el poblado que consiguió retirar 5.332 toneladas de desperdicios, según las cuentas de la Concejalía de Medio Ambiente. El Ayuntamiento cobró conciencia del peligro que suponían tantos desperdicios acumulados después de que se declarara un incendio en septiembre de 2016 y llevó a cabo varias campañas para despejar la basura en la que anidaban ratas del amaño de gatos, según los testimonios de los propios chabolistas. 

Tanta acumulación de basura se debe a dos factores: primero, a la falta de un servicio habitual de recogida y segundo, y más grave, a que una gran parte del poblado se dedica  ala recogida y vena de chatarra, de manera que emplean las zonas abiertas que rodean sus chabolas como vertedero donde acumular el material hasta que llega el momento de venderlo, sin respetar ninguna normativa medioambiental. 


Vertederos 
La Concejalía de Medio Ambiente instaló contenedores para solucionar el primer problema pero el segundo resultó ser mucho más persistente: cuando se derribaron las chabolas vacías, los chatarreros aprovechan que se despejaba el terreno para acotarlo y convertirlo en sus vertederos privados, donde a día de hoy almacenan electrodomésticos maquinaria y toda clase de objetos metálicos, procedentes de derribos.


Esta forma de vida es, en parte, responsable de que los realojos  estén sufriendo una demora. Después de criticar en numerosas ocasiones el Plan Especial de Penamoa del PSOE, por no haber conseguido integrar a la población gitana de este núcleo chabolista, la Marea había presentado en 2016 el Plan de Hábitat Digno, que pasaba por ser un documento transversal que no solo se ocupa de la vivienda, sino que busca una inserción total. 


Pero, aunque se consiguió llevar a cabo 16 traslados,  casi todos siguen dependiendo de las ayudas sociales y el resto se resiste a marcharse. Los chabolistas dejaron claro al concejal de Regeneración Urbana, Xiao Varela, que no pensaban realojarse en un piso porque allí no tenían espacio para la chatarra, ni lugar donde aparcar sus camiones. El Ayuntamiento se muestra incapaz de ofrecer una opción. La última vez que fue cuestionado al respecto, Varela se limitó a señalar que “estamos estudiando otras fórmulas”.

Con 25 chabolas 
El descontento de los chabolistas se materializó el 13 de diciembre cuando Varela, se personó en el poblado con el responsable de Costas, Rafael Eimil, para que explicara a los afectados (todavía resisten allí 25 familias) que el Tribunal Supremo había determinado que ese terreno es de uso público, parte del dominio marítimo-terrestre. Uno de los afectados se personó con su abogado. 


Este letrado, Hugo Pastoriza, que ya representa a veinte afectados, asegura que es necesario buscar una opción a Hábitat Digno y pide reunirse con el Ayuntamiento. Pero Varela se niega a hacerlo, alegando que no se sentará a la mesa sin un representante de Costas. Y con la cercanía de las elecciones, todo se paraliza.

El poblado de A Pasaxe persiste como punto negro de cara a sanear la ría