“La izquierda, de la que esperaba más, no acaba de entender la crisis”

El escritor ferrolano, con su nuevo ensayo maría rodríguez
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Tras varias obras de ficción histórica, la elaboración de guías sobre la ciudad y de publicar artículos en este mismo periódico, Rafael Saura (Ferrol, 1956) se asoma por vez primera al terreno del ensayo con “El paradigma: por qué somos como somos los de la clase media” (Editorial InÉditor). Se trata de una reflexión que incide tanto en el actual modelo económico en crisis como en una posible alternativa, para la cual el autor no rechaza el calificativo de “utópica”, aunque con matices. La presentará en la Galería Sargadelos el próximo día 18 acompañado por la editora Susana Veiga.     

Debuta usted con fuerza en el género del ensayo. ¿Cómo nace esta propuesta contra la crisis?
Fue de forma casual, tras una pequeña discusión en Facebook. A medida que iba contestando una opinión me iba dando cuenta de las posibilidades de hablar de este tema. A partir de ahí, y partiendo de las teorías del filósofo Serge Latouche y sus tesis sobre el decrecimiento, hay que trabajar menos horas para que lo pueda hacer todo el mundo, y con ideas que van desde Kant hasta John Stuart Mill, elaboré el ensayo muy rápido, pero es la obra de la que más satisfecho me encuentro. No ha dejado indiferente a nadie.

¿Cuál es la tesis?
El lavado de cerebro que se le ha hecho a la clase media y su responsabilidad en la crisis.

Amplíe su crítica.
La clase media ha tenido una visión del mundo distorsionada. Una clase urbanita y domesticada que ha visto la naturaleza como un parque temático. Un ciudadano irresponsable frente al Estado al que cuando le convenía (desde hacer una hipoteca hasta tener un cáncer por culpa del tabaco) culpaba al Estado de que le diese la libertad para hacerlo. Lo que me molesta es que la izquierda, desde partidos a sindicatos, no haya visto el cambio de sociedad y aún se mueva en parámetros de mediados del siglo XX, con instrumentos como huelgas que al capitalista financiero anónimo le dan igual.
 
Usted aboga por el pleno empleo como una posibilidad.
Me han llamado utópico y puedo serlo en el sentido en que lo fueron quienes idearon las vacaciones, el límite de la jornada laboral o el salario mínimo. Trabajamos demasiadas horas, con tres serían suficientes. Así se repartiría el trabajo y se conciliaría la vida laboral y familiar. Tampoco creo en el concepto de jubilación, pienso que la gente debe trabajar hasta que pueda y las horas que quiera, porque hay gente útil con ganas de hacerlo.

¿Cómo ve el mundo hoy?
Cabe preguntarse cuánto más puede durar el actual paradigma antes de derrumbarse. La gente necesita buscar la felicidad y escapar de este insano desenfreno consumista que conduce a la insatisfacción. El mundo es un fracaso y Ferrol es un ejemplo.

“La izquierda, de la que esperaba más, no acaba de entender la crisis”