Alrededor de un millar de vecinos reclamaron ayer justicia para Elisa

Cabanas concentración por Elisa Abruñedo
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Cabanas no olvida a Elisa Abruñedo. Dos años después del asesinato de esta vecina, vecinos, familiares y corporación municipal salieron a la calle para demandar justicia para este caso todavía sin resolver. “Las investigaciones llevan un año paradas”, aseguraba ayer el portavoz de la familia, Raúl Fernández, “y ya es hora de que la familia sepamos algo”. Recordó además un asesinato de similares características ocurrido en Ourense, “ya hay dos víctimas y dos casos sin resolver. Queremos que se invierta tiempo y trabajo en coger a estos asesinos, que puede ser el mismo elemento o no pero hay que intentar que esto no vuelve a ocurrir”, señalaba ayer. 
Durante la concentración, que se llevó a cabo una vez más en el parque de O Areal, al lado de la caseta de turismo municipal, y en la que participaron cerca de un millar de personas, también intervino Adrián Fernández Abruñedo, hijo de la víctima, que agradeció el apoyo de sus paisanos e insistió en la necesaria continuación de las investigaciones.
Por parte de la corporación municipal, la concejala de Cultura, Esperanza Gayoso, procedió a la lectura de un manifiesto en apoyo a la familia, castigada nuevamente este año con el fallecimiento del padre Manuel Fernández en un accidente laboral el pasado mes de enero. “Queremos que el caso de Elisa no caiga en el olvido y que su asesino lo pague para que la familia pueda tener justicia”, explicaba ayer. Gayoso, especialmente emocionada, recordó que está siendo un verano especialmente negro en cuanto a la violencia machista  y el caso de Elisa, como el de otras muchas mujeres víctimas, no puede quedar impune. Al contrario que la familia, la portavoz municipal no cree en la dejadez de los investigadores. “No creo que sea falta de interés sino más bien falta de pruebas”, indicó. 

Datos 
El caso de Elisa Abruñedo, que apareció degollada y con signos de agresión sexual a pocos metros de su casa, en el lugar de Lavandeira, continúa dos años después bajo secreto de sumario en el Juzgado de Instrucción número 2 de Ferrol. Durante este período, la Guardia Civil, encargada de realizar las investigaciones, trabajó con una lista de sospechosos y tomó centenares de declaraciones. Uno de los pocos datos que trascendieron fueron los resultados de las pruebas biológicas extraídas del cadáver de la fallecida. Estos revelaron la posibilidad de que Elisa Abruñedo hubiese sido víctima de una agresión sexual.

Alrededor de un millar de vecinos reclamaron ayer justicia para Elisa