El CIS de Galicia renueva sus expectativas de convertirse en sede de la Axencia de Innovación

el complejo tecnológico fue inaugurado en el año 1995 por el entonces presidente manuel fraga d. alexandre
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La falta de una letra, la “s”, en el rótulo “Tecnoloxía e Deseño” que encabeza la fachada del Centro de Innovación e Servicios (CIS) de Galicia es solo una primera señal de su situación de abandono. El complejo no ha hecho más que ver menguado su personal y sus servicios en los últimos años, pese a los sucesivos compromisos de la Xunta de poner en marcha nuevos planes de impulso. Ahora, el relevo en Economía e Industria y el nombramiento como director de la Axencia Galega de Innovación de Manuel Varela Rey, un hombre que conoce bien el potencial del CIS, devuelven al centro sus expectativas de convertirse en el corazón de la investigación y la transferencia de tecnología en la comunidad.

el bipartito proyectó traer a ferrol la agencia de desarrollo industrial


El proyecto de Javier Guerra para dinamizar el centro no llegó a dar los resultados esperados

El CIS fue inaugurado en 1995 por el entonces presidente Manuel Fraga y se convirtió en el primer centro dedicado a la innovación de Galicia. En su gestación tuvo responsabilidad directa Juan Fernández, conselleiro de Industria e Comercio de 1990 a 1994 y actualmente concejal de Independientes por Ferrol en el Concello, quien reconoce que nunca obtuvo el impulso necesario y culpa de ello tanto a los sucesivos gobiernos municipales como a la Universidade da Coruña. En 2005, el conselleiro del bipartito Fernando Blanco anunció la creación de la Axencia de Desenvolvemento Industrial y que esta tendría su sede en el CIS. El entonces director xeral de Investigación, Desenvolvemento e Innovación, Salustiano Mato, se encargó de los trámites de creación de aquel órgano, llamado a sustituir a la Fundación para o Fomento da Calidade Industria e o Desenvolvemento Tecnolóxico.

Se trataba, en la práctica, de implantar una fórmula, la de la agencia, similar a la que representa el CDTI para el Gobierno central y que conferiría una dinámica de trabajo más ágil para los grupos de investigación y las empresas. Los trámites, sin embargo, se prolongaron más de lo previsto y fue ya en 2012 y con Alberto Núñez Feijóo como presidente cuando terminó por constituirse la que finalmente ha venido a llamarse Axencia Galega de Innovación.

 

Servicios mermados

Entretanto, en el CIS queda únicamente la Opidi (Oficina de Programas Internacionales de I+D+i), el servicio de realidad virtual y la unidad de vigilancia tecnológica. Ha desaparecido el Centro Galego do Plástico, que había puesto en marcha el bipartito, y sobrevive el del sector naval, el Cetnaga, que prácticamente solo usa aquel espacio como sede administrativa. No cuajó, finalmente, el plan que comprometió el anterior conselleiro de Economía e Industria, Javier Guerra, que llegó a encargar a una empresa la realización de un proyecto para la optimización de las instalaciones del CIS. El plan, que nunca fue presentado oficialmente, contemplaba la reserva de una parte del edificio de A Cabana para la implantación de empresas de corte tecnológico. Guerra aseguró en su día que había dos firmas del ámbito de la biotecnología interesadas en asentarse en dicho espacio, aunque el asunto cayó, como otros compromisos relativos al CIS, en el olvido.

Con el arranque de su segundo mandato, el gobierno de Alberto Núñez Feijóo parece decidido a dar un impulso a la política de innovación. A Manuel Varela Rey, un ingeniero industrial con amplia experiencia en el ámbito del I+D+i, le corresponde poner realmente en marcha la Axencia Galega de Innovación y desarrollar la estrategia que definieron sus antecesores en el “Plan i2C” para el período 2011-2015, con un presupuesto de 35 millones.

Diversas fuentes consultadas por este diario aseguraron que Manuel Varela Rey conoce las potencialidades del CIS, dado que durante su última etapa como director xeral de Innovación e Xestión da Saúde Pública recurrió en varias ocasiones a sus servicios. El personal del CIS, que llegó a estar formado por unas sesenta personas y que ahora ronda las treinta, tiene esperanzas de que con él se cumpla la vieja aspiración del complejo de convertirse en la sede de la Axencia Galega.

El CIS de Galicia renueva sus expectativas de convertirse en sede de la Axencia de Innovación