Constatan la vinculación entre las mujeres que no tienen un hogar y la violencia de género

Una mujer se tapa el rostro mientras pide limosna sentada en una acera | aec
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Un estudio elaborado por investigadores de la Universidad de Santiago, por encargo de la Consellería de Política Social, constata la relación directa entre las mujeres que viven en la calle y la violencia de género.

Dicho informe, expone las causas de la carencia de hogar femenina y estudia la relación con la violencia de género, a través de entrevistas con expertos, usuarias y profesionales de 27 centros de la red de atención gallega a víctimas de violencia de género y de la red de centros de atención a personas sin hogar.

Entre las conclusiones del estudio, destaca la opinión de estos profesionales de que la falta de un hogar estable y seguro es un factor determinante en la aparición de la violencia de género. Al respecto, los técnicos inciden en que “es una realidad que las mujeres sin hogar están expuestas a un riesgo mayor de sufrir violencia de género, sobre todo cuando están en situación “de calle’, donde están solas, son más vulnerables, y se incrementan las conductas adictivas”.

Además, los profesionales coinciden en señalar que su baja autoestima y la ausencia de relaciones sociales hacen que las mujeres en esta situación busquen la compañía de un hombre para tener “estabilidad” o “un mínimo de protección”, aunque ello implique una relación forzada, que puede derivar en prostitución “y muy frecuentemente en violencia de género”.

Situación inversa

Por otra parte, también apuntan la situación inversa, que la violencia de género “puede ser considerada como un factor previo a la carencia de un hogar entre las mujeres, aunque también concurren otros factores, como el desempleo, la falta de recursos económicos o de apoyo familiar.

Con respecto a los recursos disponibles, de los 73 centros que existen en Galicia (datos de 2018), entre albergues, casas o pisos de acogida, comedores sociales, etc., solo hay siete centros específicos para mujeres víctimas de violencia de género y uno para víctimas de trata o prostitución.

Si bien los profesionales sostienen que tiene muy en cuenta el enfoque de género en su trabajo, trasladan la necesidad de que se cuente con más plazas para atender exclusivamente a víctimas de violencia de género y, específicamente, a aquellas con problemas de adicción o de salud mental.

Entre las conclusiones del estudio se refleja que el perfil de las mujeres sin hogar atendidas en estos centros en Galicia es el de una persona de unos 40 años de edad, y el 71% es víctima de violencia de género.

También se señala que, en los últimos años, se ha detectado un crecimiento del “sinhogarismo” femenino (especialmente entre menores de 30 años y mayores de 65) y, concretamente, del “encubierto”, que afecta a mujeres que trabajan como “internas” o ejercen la prostitución en pisos.

Constatan la vinculación entre las mujeres que no tienen un hogar y la violencia de género