El cierre adelantado de Endesa lanza a Ferrolterra a un otoño de protestas

As Pontes encierro Endesa
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Ferrolterra se estremece ante la noticia avanzada el viernes por la tarde de que la central térmica de As Pontes acelerará su cierre. No hay plazos ni certezas pero sí un pesimismo que se extiende y la sensación de que no se ha hecho lo suficiente para evitar este desenlace precipitado. El comité se reunirá el lunes con la empresa para conocer los detalles de la situación y el miércoles, junto con Xunta y otros interlocutores, con la ministra de Transición Ecológica. Hoy mismo, el llamado “comité de crisis”, compuesto por distintos sectores de la sociedad pontesa, toma la palabra en el Concello, donde se mantiene desde hace semanas el encierro de los transportistas del carbón, para fijar posiciones y avanzar medidas de presión.

Los camioneros, 150 trabajadores, fueron los primeros perjudicados por la parálisis de la central. Ayer se reunieron de urgencia. Hace cinco meses que no trabajan y acumulan deudas debido a la compra de vehículos adaptados a las nuevas exigencias medioambientales. Están encerrados desde el 9 de septiembre en las casas consistoriales de As Pontes, Ferrol y Vilalba, aunque en esta última localidad el encierro se levantará a comienzos de semana. El futuro para los próximos diez años pasaba por la inversión en nuevos camiones, y también lo creía así Endesa, que estaba invirtiendo 220 millones de euros para adaptar la central a la normativa europea de emisiones y prolongar su vida al menos una década. La primera fase de esa obra está prácticamente completada. La segunda, que afecta a dos de los ciclos combinados, está en suspenso desde hace tres semanas ante una situación que han dejado de considerar coyuntural. No se quema carbón porque no resulta rentable y no se prevé que esto vaya a cambiar. Los impuestos y el coste de las emisiones condicionan un escenario que no se ha movido en los últimos meses, incluyendo la parálisis política en el gobierno central.

La tensión y las protestas irán “in crescendo”. Así lo avanzan los representantes de los trabajadores. En la madrugada del viernes al sábado ya hubo un corte de carreteras con quema de neumáticos. La manifestación en As Pontes del día 19 fue de las mayores que se recuerdan en la villa. Para este martes está prevista una caravana de camiones y turismos de As Pontes a A Coruña. Unos 800 puestos de trabajo que dependen de forma directa de la central están en juego, incluyendo transportistas, auxiliares, plantilla en nómina de la compañía o personal en el Puerto de Ferrol. Además, hay toda una industria que se mueve alrededor del funcionamiento de Endesa, que es un motor económico decisivo para el Eume y, en general, para toda Ferrolterra.

Reconversión

Luis Varela, presidente del comité de empresa de Endesa, afirmaba ayer que aunque no se anunció una fecha de cierre, “é un preaviso”. “Para a comarca, unha noticia deste tipo é terrorífica”, afirmaba. Los transportistas son las primeras víctimas “pero, aínda que sexa máis lento, vainos afectar a todos”. Y eso en una plantilla “na que máis do 50% teñen entre 35 e 50 anos”. Son trabajadores “que se terán que ir onde sexa”.

“Istó é unha reconversión como as de hai anos, só que foi un ‘aquí te pillo, aquí te mato’. Colleu-nos co pé cambiado a todos. Era unha transición a dez anos e foi a dez días”, apunta este sindicalista de UGT. Afirma que la propia empresa “equivocou a inversión, ou lla equivocaron” y cree que todavía puede reconducirse la situación apostando por otros combustibles, “pero teñen que ser as administracións as que guíen e as que teñen que colaborar”.

El presidente de los transportistas del carbón, Manuel Bouza, afirma que en su sector ahora “chegamos a cota cero, de aquí en diante empezamos de novo” y que “o desafío do peche da central está aí”. Seguirán las medidas que se acuerden en el comité de crisis y asegura que la situación “pódesenos ir das mans”.

Formoso, “indignado”

El alcalde de As Pontes y presidente de la Diputación, Valentín González Formoso, se mostraba ayer “preocupado e indignado”, en declaraciones a la Cadena Ser. “Algo funciona mal neste país cando un complexo eléctrico punteiro e eficiente que está investindo 220 millón de euros para adaptar as súas instalacións non vai funcionar máis e, polo visto, está abocado ao peche”.

Carga Formoso contra la empresa, que “non fixo os deberes” y que adoptó una decisión “prematura”, y contra el Ministerio de Transición Ecológica, también responsable de esta “desfeita”. Demanda que se impliquen Xunta, Ministerio y Endesa para “dar solucións, salvo que queiran arruinar unha comarca na que xa a ruína está moi preto”. l

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