Escombros y desorden, panorama desde hace un año en el local de Arraigo en Recimil

El secretario de Arraigo, David Vivar, y dos voluntarias en su local de Recimil daniel alexandre
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Desde su creación en 2012, la asociación Arraigo no ha dejado de esforzarse para ayudar a las personas en riesgo de exclusión social. “Porque cualquier persona está expuesta, en algún momento de su vida a pasar por una situación de ese tipo”, explica el secretario de la organización, David Vivar.
Su actividad se centra en el reparto de cafés, comida, ropa, productos de higiene y, sobre todo, ofrecer un sitio en el que los usuarios se sientan cómodos y en compañía. Pero hace ya más de un año, estas actuaciones se vieron truncadas, debido a la paralización de las obras de acondicionamiento de su nuevo local en el número 4 de Recimil. “En marzo de 2015 el Concello del antiguo gobierno municipal nos cede ese espacio –originariamente se encontraban en la calle Sol– que estaba en unas condiciones infrahumanas, pero que poco a poco fuimos habilitando con nuestro dinero, donaciones de particulares y con la ayuda de los usuarios que se implican en las obras, hasta que tres meses después nos paralizan las intervenciones por un problema burocrático del edificio en el que se encuentra el local, ajeno a Arraigo”, comenta Vivar.
Es en este momento cuando la capacidad de actividad de la asociación ferrolana se ve alterada, debido a la necesidad de separar en dos espacios diferentes –la Casa Solidaria de la Oficina de Bienestar Social y el Local de Recimil– las iniciativas puestas en marcha por la organización. Junto con esto, la paralización de la modificación de crédito del Concello –estancada hasta hace unos días– hace que Arraigo no reciba los fondos suficientes para poder reparar todos los desperfectos de su local –humedades, paredes rotas...–. “La verdad es que desde que entró la nueva corporación municipal, lo único que hemos recibido por su parte ha sido ayuda, pero llevamos tanto tiempo esperando que estamos un poco desesperados; pero ahora que está arreglada la comisión no dudamos en que se vaya a llevar a cabo nuestra obra, aunque no sabemos cúando”, confiesa el secretario de la asociación, quien aclara que aún queda el 80% de la reforma por hacer.
Pero todos estos problemas no impiden que Arraigo siga llevando a cabo sus proyectos, aquellos por los que un día un grupo de voluntarios decidieron reunirse y crear la entidad. “Llevamos experimentando un caos todo este tiempo porque en el local tenemos la despensa de alimentos, el ropero y la oficina y en la Casa Solidaria realizamos el “Punto de Encontro”, donde ofrecemos los cafés por la mañana y por la tarde y que funciona un poco como centro social, pero sin las condiciones que teníamos en el local original donde había ordenadores con Internet, sofás, televisión...”, comenta David Vivar.

VOLUNTARIOS Y PROYECTOS
La inestabilidad que con la que trabajan, provoca que el número de usuarios no sea el mismo que hace un par de años, cuando, por ejemplo, ganaron el Premio Solidario del Concello de Ferrol y el premio a la Concordia Adolfo Suárez del ayuntamiento de Neda. “En esos momentos podíamos llegar a ser unos doce voluntarios aproximadamente y hoy en día somos cuatro miembros de la junta directiva, sumados a cinco o seis colaboradores más, muchos de ellos usuarios que llevan tiempo con nosotros”, explica el ferrolano, quien asegura que éstos últimos son el motor de Arraigo y sin los cuales “no podríamos hacer lo que hacemos”.
Hace cuatro años, cuando la asociación se formó, comenzaron con tres proyectos –”Merenda Solidaria”, “Un café na rúa” y el “Punto de Encontro”–, pero esas iniciativas fueron variando.- “Antes dábamos un desayuno más especial –no solo café y galletas– los domingos, pero a día de hoy ya no podemos hacerlo porque la Casa Solidaria la podemos utilizar de lunes a viernes; y lo mismo pasa con “Un café na rúa”, que antes éramos nosotros los voluntarios quienes salíamos por las distintas calles de Ferrol visitando a la gente que vivía en ellas, pero lo paralizamos porque fueron los propios usuarios quienes nos dijeron que preferían venir ellos a nuestro local”, aclara el secretario de Arraigo. Para éste, no tendría sentido prolongar una actividad en el tiempo, ya que “las necesidades de los usuarios van cambiando y los proyectos tienen que ir variando también”.
Con todo, el pasado julio organizaron un curso en colaboración con el Patronato Concepción Arenal sobre mediadores en emergencia psicosociales, en el que participaron diferentes entidades como la Policía Local o Protección Civil, para formar a gente que quiera retomar ese proyecto y ser un mediador en el ámbito de la calle y en otros muchos.

Gente solidaria
A pesar de las dificultades que se vienen presentando en la sociedad actual, desde Arraigo manifiestan que los ferrolanos siempre son muy solidarios. “A mayores de los proyectos que presentamos y las subvenciones a las que tenemos acceso, parte de nuestro trabajo se hace gracias a la colaboración de gente anónima que hacen donaciones de alimentos, ropa... creo que la gente cada vez está más concienciada de lo necesario que es colaborar con este tipo de entidades", declara David Vivar.
Dada la actual inestabilidad que presenta el proyecto, en Arraigo no quieren “empezar la casa por el tejado” y el único objetivo futuro que se marcan es ver el local terminado, para poder empezar a funcionar de manera normal y seguir con los proyectos que tenían en marcha e incluso llevar a cabo nuevas ideas que seguro irán surgiendo.
Porque si hay algo que mueve a los voluntarios que hacen posible Arraigo es la “satisfacción personal” que les queda después de intentar mejorar la calidad de las personas que lo necesitan. “No se trata de dar un poco de arroz o un paquete de macarrones, consiste en mejorar su autoestima haciendo que participen en las actividades con nosotros –en la recogida de alimentos en los supermercados, en los mercadillos solidarios...– y se sientan parte del grupo”, aclara Vivar.

Escombros y desorden, panorama desde hace un año en el local de Arraigo en Recimil