Un punto tras el esfuerzo

Ambos equipos protagonizaron un partido muy equilibrado, con pocas ocasiones para marcar | jorge meis
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El empate a un gol con el que se saldó el derbi entre O Val y Miño fue el reflejo de un típico partido de rivalidad, muy disputado y con escaso juego. Además, las malas condiciones meteorológicas que se registraron el pasado domingo obligó a ambas escuadras a realizar un importante esfuerzo físico sobre un campo blando y pesado, lo que hizo que al final la igualada fuese un resultado más o menos bienvenido.
Con el viento a favor, el conjunto valexo dominó una primera parte en la que, además, dispuso de las mejores ocasiones. Sin embargo no fue hasta la segunda, con este elemento en contra y cuando el Miño empezaba a dominar, cuando la escuadra local se adelantó en el marcador gracias a un gol de Iago Pérez al aprovechar un garrafal error del rival. La reacción de la formación visitante fue inmediata, Cheki restableció la igualada en unos minutos y, a partir de ahí, ambas escuadras apostaron por mantener el empate en vez de arriesgar en busca de la victoria sobre un campo pesado.
Este resultado deja a O Val en la decimotercera posición y al Miño en la décima. Así que sus objetivos pasan por el corto plazo más que por el largo. Para la escuadra valexa, a expensas de los arrastres que se puedan producir, su intención es, como explica su entrenador, Fernando Gundín, sumar cuantos más puntos y acabar lo más arriba posible en la tabla. Es también lo que quiere el cuadro miñense, que pretende, como explica el técnico Nesy Otero, “competir al máximo en cada enfrentamiento. No podemos pensar en el ascenso cuando no fuimos capaces de enlazar tres victorias”.

Un punto tras el esfuerzo