A Coruña, epicentro de la campaña electoral

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A Coruña fue ayer el epicentro de la campaña electoral con la presencia de los dos candidatos más antagónicos: Pablo Iglesias y Mariano Rajoy.

Aunque con casi diez horas de diferencia, hubo escenas muy similares; centenares de simpatizantes recibieron entre aplausos y vítores a los candidatos, que se dieron todo un baño de masas. El líder de Podemos en la facultad de Económicas poco antes del mediodía y el presidente en Palexco cerca de las nueve de la noche.

Los miembros de la candidatura de En Marea, que conforman además de Podemos las organizaciones de Anova y Esquerda Unida, arroparon a Pablo Iglesias entre gritos de “presidente, presidente” y la convicción del alcalde de que así será a partir del domingo. “Ya se lo dije: ‘Pablo vete haciendo las maletas, porque el domingo te mudas a La Moncloa’”, proclamó Xulio Ferreiro. Precisamente, hace seis meses, el líder de Podemos vino a A Coruña a apoyar al entonces candidato de la Marea Atlántica; entonces, Iglesias proclamó que volvería con Ferreiro convertido en alcalde. Ahora, el regidor coruñés le devolvió la predicción. 

Fue en la Facultad de Económicas, cuyo aforo de cerca de 800 personas se quedó pequeño. Casi otros tantos cientos de personas siguieron el encuentro, moderado por el cabeza de lista por A Coruña, Antón Gómez-Reino, desde el hall del edificio, la cafetería y el exterior de la facultad, en donde se pudo escuchar a través de las pantallas de plasma y altavoces instalados para ello. Debido a la afluencia, y micrófono en mano subido a una caja de sonido, Pablo Iglesias se dirigió a los que habían quedado fuera.

Empleó su tono menos mitinero y más “calmado” para criticar a los que “gritan”, “crispan” y se “enfadan” como forma de hacer política, al tiempo que ha avisado de que es seña de que sus “adversarios” se les “empieza a notar a todos los nervios últimamente”. “Nosotros vamos a seguir siendo muy firmes pero no necesitamos gritar y enfadarnos, ni crispar más la situación”, aseguró, erigiendo a Podemos como ejemplo de “calma”.

Así, defendió que “para decir las cosas importantes no hay que gritar”. “Se les empiezan a notar a todos los nervios últimamente como en un partido de fútbol al equipo que va perdiendo a final, que le han quitado jugadores y le han sacado tarjetas rojas y amarillas, porque tratan de recuperar en el último minuto lo que han ido perdiendo”, afirmó.

Por su parte, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy llegó a su mitín de Palexco sin sus gafas, debido a la agresión que había sufrido horas antes en Pontevedra. 

En su intervención el candidato del PP a la reelección aseguró que España necesita “huir de los extremismos” y añadió que los gallegos son gente “moderada”, “tranquila”, “formal” y “seria”. “Lo que no quiere decir que no tengamos eso en lo que están pensando todos los que están aquí sentados y presentes”, exclamó.

Bromas sobre la agresión

El propio jefe del Ejecutivo quitó hierro al asunto e incluso recurrió a la ironía al inicio del acto asegurando que él empezó pegando carteles electorales en Pontevedra y ahora aún se pegan “y muchos”, provocando las risas de su auditorio.  

Ante casi 3.000 personas –unas 2.600 en el interior del Palacio de Congresos y Exposiciones de A Coruña (Palexco) y el resto en el exterior del recinto– Mariano Rajoy aseguró que el PP “es el que mejor representa los intereses” de la comunidad autónoma gallega. Además, agradeció el apoyo de los gallegos al Gobierno central en estos cuatro años.

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, le agradeció, en un discurso previo al del presidente, su presencia en Galicia. “A diferencia de candidatos que hacen el paripé o que no vienen”, apostilló en alusión, en este último caso, al de Ciudadanos, Albert Rivera.

Reivindicó a Rajoy como el único candidato “gallego” y al PP como el único que habla “de los compromisos con Galicia”. Frente a ello, y en el día en que el candidato popular sufrió una agresión en Pontevedra, señaló que “Galicia y España no quieren extremismos, agresividad y violencia”.

A Coruña, epicentro de la campaña electoral