Las aseguradoras tardarán tres meses en solventar los daños por temporal

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Todavía no existe, y puede que no se conozca nunca, una cifra oficial de cuántos daños han provocado las dos alertas rojas que la semana pasada golpearon con fuerza la ciudad. Incluso los encargados de evaluar dichos daños, los mediadores de seguros, no puede dar una cifra global. Aunque el presidente de su colegio, Juan Sánchez-Albornoz, reconoce que la suma rondaría los cientos de miles de euros. “Lo que sí es seguro es que han sido muchos incidentes, tanto en domicilios como en negocios, además de en instalaciones públicas. Tardaremos cerca de tres meses en ponernos al día”, asegura.

Los expertos tienen que revisar toda clase de daños a la propiedad. “La mayor parte en tejados claro, porque lo que ha hecho daño de verdad es el viento”, explica Sánchez-Albornoz. Tejas y antenas por los suelos, chimeneas destrozadas... Los mediadores de seguros se las ven y se las desean para estar en todas partes. “En A Zapateira, como está en lo alto del monte, ha habido muchos daños, pero cualquier lugar donde pegue el aire, y sobre todo los edificios altos, tiene daños”, explica. 

Los agobiados mediadores de seguros se las ven y se las desean para conseguir encontrar profesionales que se encarguen de reparar estos desperfectos, al tiempo que lidian con clientes que quieren saber cuándo podrán volver a ver su programa favorito vía satélite. “A día de hoy, es imposible encontrar un antenista libre en la ciudad”, asegura.

naves industriales

Pero no todos los daños son en domicilios. Algunas grandes naves, en polígonos como el de Pocomaco, se han visto afectados por las intensos chaparrones que  acompañaron las alertas rojas y que llegaron a penetrar en los tejados, estropeando la mercancía. En un caso, todo una remesa de embalajes de cartón valorada en más de 100.000 euros quedó reducida a una masa húmeda de la consistencia de una galleta mojada.

“El problema son las naves, que son diseñadas en Madrid y que no tienen en cuenta el clima que tenemos aquí –explica el  presidente del Colegio de Mediadores de Seguros– aunque también es cierto que no se limpian los canalones como deberían y como hemos tenido buen tiempo hasta hace poco, los conductos estaban llenos de basura”. 

En todo caso, para Sánchez-Álbornoz la lección que se puede extraer de la semana pasada está clara: “El que tiene seguro, puede estar tranquilo”. Y niega que sean ciertas las descalificaciones que tienen que soportar de que no se paga cuando se debe: “Lo que ocurre es que hay gente que quiere que el seguro le pague lo que no tiene cubierto. Y lo que hay que hacer es una buena póliza, que cubra lo que realmente necesitas”.

Las aseguradoras tardarán tres meses en solventar los daños por temporal