El Depor pierde fuelle

Quique, a la izquierda, gozó de dos buenas ocasiones para marcar pero no tuvo la fortuna de otras tardes, cuando estaba en racha | javier alborés
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El Depor acusó las bajas en la media y el ataque y se atragantó en un partido en el que el Tenerife de Oltra jugó bien, por momentos, y supo anular las escasas opciones de ataque del cuadro blanquiazul en la vuelta a Riazor.


Natxo González propuso ante el valenciano un esquema similar al de los últimos encuentros. Ante las ausencias en el medio del campo y el ataque, hombres como Quique o Didier Moreno tuvieron su oportunidad de jugar este encuentro desde el inicio.


El partido comenzó con alternativas, el Tenerife, como había prometido su entrenador, quiso ‘discutirle’ la pelota al Deportivo desde el inicio y el cuadro local hacer precisamente de eso, del dueño de Riazor.
Casi tan pronto como arrancó el choque comenzó a llover con intensidad sobre el césped del estadio blanquiazul, y entre el aguacero, llegaba un paradón de Dani Giménez a  remate de Jorge Sáenz después de un centro de Milla. Fue la primera clave del partido. El meta herculino salvaba el 0-1.


Esta acción, la primera de vanguardia del envite, el primer disparo a puerta, dio alas a los isleños, o aletas, porque parecían moverse mejor que el Depor entre el empapado césped. De hecho, hasta se permitían el lujo de presionar en el campo coruñés. Pocos complejos tenían los visitantes en los primeros compases del choque.


La respuesta galaica llegó desde la ‘quinta provincia’ con un disparo del berciano Borja Valle que se marchó muy por encima de la meta tinerfeña. Poco después, cuando se cumplía el cuarto de hora, lo intentaba casi de la misma manera Diego Caballo y de igual forma el balón se elevaba hacia la grada de maratón superior. Llegados a este punto el equipo de Oltra pareció dar un paso atrás en su ubicación en el campo, como si hubiese salido a ‘asustar’ al Depor con la premisa de defender de otra manera a medida que pasaba el tiempo. A la vez, el cuadro de Naxto parecía crecer, sobre todo por el dominio del balón, que comenzaba a ser claramente del Depor.


El único problema podrían ser las contras, y la suposición se hizo evidencia cuando, a los 17 minutos, Malbasic gozaba de una buena ocasión para batir a Dani pero su disparo se marchaba al cielo.


Lo mismo le ocurría al Deportivo en el 23. Lo intentaba desde la frontal Christian Santos con idéntico resultado. El estado del campo, empapado, empezaba a pasar factura a la hora de controlar la pelota.
El Depor no era capaz de concretar en su ataque, de construir desde la media, acuciado por las ausencias de Vicente Gómez y de Fede Cartabia, mientras que el Tenerife aprovechaba los errores de los gallegos para plantarse en el área herculina, con peligro. Eso sí, siempre aparecía un atentísimo Diego Giménez para acabar con el peligro insular.


La ocasión más clara llegó en el 33, pero Quique no fue capaz de controlar a seis metros de la portería de Dani Hernánez. Lo intentaba casi a la siguiente acción Borja Valle pero su disparo se iba a córner. El Depor se acercaba al gol.


Lo tuvo Quique, esta vez en la opción más nítida, a los 40 minutos, cuando la pelota no tomó la dirección deseada a pocos metros del arquero tinerfeño y se marchó demasiado alta. El equipo local merecía el tanto. Aunque fuese por la insistencia absoluta. Sin embargo fue el Tenerife el que acabó atacando en los últimos suspiros de la primera parte, a cuyo final se llegó con empate sin goles... Como al final.
 
Segunda parte
El Depor salió al terreno de juego en la reanudación dispuesto a ser más vertical, más efectivo. El Tenerife, que veía cada vez más cerca su objetivo de puntuar, mantuvo sus líneas defensivas juntas, esperando un contraataque y manteniendo la presión en campo deportivista. Aunque el choque se abrió un poco, porque el local controlaba y el visitante intentaba salir rápido al ataque, entró en una fase con poco fútbol, con escasez de ideas en la media salvo por la claridad de Edu Expósito para ver las mejores opciones atacantes. Pero el envite se había vuelto pobre, carente de buenas jugadas. Insulso. Se pedían cambios al banquillo para revertir esta sosa tendencia que enviaba al partido al empate sin remisión. Se perfiló Quique para poner la pelota en la pierna izquierda y disparar a puerta, pero –una vez más– el balón prefirió el cielo que la tierra. Se llegaba a la hora de partido con todo prácticamente igual que al principio. 


Dani volvía a ser providencial en un par de nuevas acciones ofensivas del Tenerife y Riazor comenzaba a inquietarse pidiendo la entrada de Fede Cartabia, que sucedió casi de manera inminente, así como la de Nahuel. En el 82 pudo marcar Quique pero su disparo, desde el poste, se paseó sobre la línea de gol cuando el estadio casi celebraba el tanto.
Si alguien mereció el triunfo, sobre todo al final, fue el Deportivo, pero el empate no se movió del marcador. Ni tan si quiera en la oportunidad más clara del encuentro, cuando Fede Cartabia, con el tiempo cumplido, envió un balón de falta envenenado al corazón del área que, con bastante suerte, detuvo Dani Hernández. Con el empate se llegó al final y con dos nuevos puntos que vuelan del casillero coruñés justo donde no pueden volar. Riazor tiene que ser una ‘jaula’ donde el Depor no falle. Nunca.

El Depor pierde fuelle