El “Moracho” alega que la muerte de Rivero fue “mala suerte” y que no es un asesino

Manuel Salazar Camacho, durante el juicio que se celebra contra él | javier alborés
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Manuel Salazar Camacho, de 74 años, alias “Moracho”, acusado de matar a Jesús Rivero de un navajazo en el marco de una reyerta que se produjo en la celebración de un cumpleaños en Ferrol halegó ayer que tuvo “mucho miedo” y que “no es un asesino”, al tiempo que aseguró que lo ocurrido fue una cuestión de “mala suerte”.

La Audiencia Provincial acogió ayer la segunda sesión del juicio contra el “Moracho” para quien tanto la Fiscalía como la acusación particular solicitan 13 años de prisión por un delito de homicidio.

Un jurado popular juzga los hechos que se produjeron en la madrugada del 12 de marzo de 2016 durante la celebración de una fiesta de cumpleaños en un restaurante y con la presencia de un gran número de invitados. Un evento que terminó en una reyerta multitudinaria y en la que perdió la vida Jesús Rivero.
El procesado aseguró que tenía “mucho miedo” porque había sido golpeado por varias personas con anterioridad al altercado con la navaja. “Yo no soy un asesino”, afirmó el acusado, que insiste en que tomó esa posición con la navaja para defenderse.
Según su relato, acudió al evento, donde calculó que había 470 personas, con su familia y “casi no conocía” a la víctima, aunque sí sabía quién era porque se trataba de la pareja de su sobrina.

Allí bebió “mucho vino tinto y whisky” y no llegó a ver en ningún momento al fallecido pues, de hecho, dijo, no se enteró de su fallecimiento hasta dos días más tarde.

Reconoció que llevaba una navaja en el bolsillo porque había cortado una soga a un caballo antes de la fiesta, pero no actuó con ánimo de matar, sino que intentó quedarse al margen, argumentó.


“Me quedé con el bastón en la mano –dijo mientras hacía gestos de bastonazos al aire– para poner paz y que no se pelearan. Me cayó una silla en la cabeza, pero yo no me metí con nadie”, ha sostenido.

Entonces se quedó “contra la pared con una navaja pequeñita en la mano” ante el pecho con intención de defenderse, en un momento en que su temor fue máximo, continuó, antes de los trágicos hechos.

El “Moracho” alega que la muerte de Rivero fue “mala suerte” y que no es un asesino