La concentración parcelaria afronta sus últimos trámites tras 30 años de calvario

Cobas parcelaria
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El próximo miércoles día 21 será una fecha determinante en el proceso de concentración parcelaria de Covas, Esmelle, Marmancón y Mandiá. Más de 30 años después de iniciado, los propietarios afectados están convocados a una reunión prevista para las once de la mañana en el local social de Esmelle en la que el jefe de la sección de Obras y Concentración del Servicio de Infraestructuras Agrarias de A Coruña, Manuel Rodríguez Vázquez, resolverá cualquier duda que puedan tener los afectados. El encuentro es previo al decreto de firmeza con el que se dará definitivamente por finalizada la concentración parcelaria, un documento que, una vez publicado en los correspondientes boletines, acreditará la propiedad de los terrenos.
Aunque los títulos oficiales todavía se demorarán en el tiempo, con este decreto de firmeza se podrán expedir los certificados que demostrarán la titularidad de las parcelas, y con este papel en la mano por fin los expropiados por las obras de la carretera de acceso al puerto exterior podrán recibir las indemnizaciones que dependen del Ministerio de Fomento. Corresponde igualmente a este departamento de la Administración Central acondicionar el amojonamiento y dotar de acceso a las parcelas que no lo tengan.
Llegado el fin del proceso, Victoriano Rodríguez, portavoz de la Junta de Concentración Parcelaria ha querido agradecer a todos los propietarios su interés por la parcelaria y la colaboración de las asociaciones de vecinos, además de recordar a los seis miembros de la citada junta que fallecieron desde que comenzó a fraguarse la concentración.

críticas a las instituciones
Pero el colectivo que ha estado al frente de la parcelaria no quiere olvidar las “muy severas críticas” a los organismos e instituciones implicados en el proceso. El desinterés de los sucesivos gobiernos municipales desde 1985, en ocasiones incluso con actuaciones perjudiciales “atendiendo a informes urbanos con una miope visión tanto técnica como administrativa y, quizá incluso, por interferencias políticas”, es una de las denuncias realizadas por la Junta. En este sentido, se pone de manifiesto la incomprensión por el hecho de que el Concello no haya tenido “un enfoque amplio para afrontar con toda la fuerza necesaria la realización de un proyecto tan interesante, sin coste económico alguno, como es la concentración y ordenación de su territorio”.
La “irregular gestión” por parte de la Consellería de Agricultura es otra de las críticas vertidas por el colectivo, que cuestiona la entrega de viales sin terminar al Ayuntamiento y el hecho de que este “no se dé cuenta de la anormalidad”.
La Junta censura asimismo los “informes presentados fuera de lugar” por Demarcación de Costas, Patrimonio, Medio Ambiente y el propio Concello “que fueron motivo de exclusiones injustificadas”.
Fue en 1993 cuando se realizó la más enérgica protesta por parte de los afectados en relación con el conjunto de irregularidades en el proceso, el retraso, la falta de seguimiento y coordinación entre Estructuras Agrarias y el Ayuntamiento, la falta de presupuesto para afrontar las sucesivas fases y el propio desinterés de la Consellería de Agricultura para agilizar los trámites. Pese a aquella denuncia han tenido que pasar una veintena de años más hasta la finalización del proceso.
Los promotores de la concentración parcelaria aluden a la crisis estructural del campo –que achacan al conflicto entre generaciones y al empobrecimiento derivado del abandono y la emigración– y consideran que el acondicionamiento de los terrenos es una de las vías para paliar esta situación “no solamente para mejorar el estatus social y desarrollo económico, sino también para un posible retorno de la emigración”.

abandono del rural
El abandono del ordenamiento rural en Ferrol es una de las cuestiones que merecen la crítica de la Junta, que considera que en una estructura agraria en la que se carece de grandes extensiones resulta más que necesario aprovechar y ordenar adecuadamente lo que existe “concentrándolo y agrupándolo para hacerlo servible”.
Estas premisas son las que, a juicio de los vocales que han participado en todo este proceso, hacen todavía más incomprensibles los numerosos atrancos que ha tenido que soportar a lo largo de todos estos años la concentración parcelaria, en muchas ocasiones precisamente procedentes de estas instituciones públicas que son las que deberían haber velado por la agilidad del proyecto.
“Una visión de corto alcance y bajo nivel político” es la explicación que dan los afectados a lo ocurrido en estos más de 30 años.

La concentración parcelaria afronta sus últimos trámites tras 30 años de calvario