Los trabajadores de la planta de biodiésel reclaman que se clarifique el futuro de la misma

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El comité de empresa de la planta de biodiésel de Masol Iberia Biofuels (hasta el viernes, Infinita Renovables) reclamó ayer que se clarifique cuál es el futuro de las instalaciones y qué previsión de actividad tienen los nuevos gestores para el próximo año, toda vez que aquí sigue sin ponerse en marcha la producción y se ha despedido a seis personas mientras que en Castellón, donde Infinita ha cerrado un acuerdo similar con Masol, se ha arrancado ya y no ha habido recorte de personal. “Non imos consentir os despidos”, señaló el presidente del comité, Anxo Fernández, que recordó los aproximadamente 10 millones de euros que cobró en su día Infinita para poner en marcha la planta en Caneliñas y crear con ello más de 50 empleos.
Tras la entrega de las seis cartas de despido, quedan 31 trabajadores en la planta de Masol, insuficientes, según señaló el comité para la plena actividad. Anxo Fernández y Germán Amor, ambos representantes de los trabajadores, criticaron la falta de información que a día de hoy tienen del acuerdo suscrito entre Infinita, perteneciente a Isolux Corsán, y Masol Ibérica, del grupo indonesio Musim Mas. Señalaron que los nuevos gestores se reunieron con cada uno de ellos antes de cerrar el acuerdo y les aseguraron que no se iba a prescindir de nadie. Los despidos los efectuó Infinita Renovables antes de la subrogación, ayer mismo, de los 31 empleados restantes. Se les informó, eso sí, de que el recorte de plantilla estaba reflejado en el acuerdo entre ambas empresas. “É dicir –dijo Anxo Fernández– que un acordo comercial en lugar de falar de ter un futuro viable, fala de despidos”.

sin respuestas
El comité ha solicitado, de momento sin respuesta, entrevistas con los responsables de Infinita y de Masol Iberia, así como de sus compañías matrices, Isolux y Musim Mas. También se han puesto en contacto con la Consellería de Economía e Industria para solicitarle que realice gestiones de cara a garantizar el empleo y la viabilidad futura de una planta en la que se han invertido fondos públicos, tanto del Igape como del Ministerio.
“Queremos coñecer o noso futuro”, reclamaron los trabajadores, que llegan a este punto después de tres años de “travesía polo deserto”, con la paralización total de la planta y con sus empleos suspendidos a la espera del reparto de cuotas del biodiésel por parte del Gobierno.

Los trabajadores de la planta de biodiésel reclaman que se clarifique el futuro de la misma