Manuel Pérez | “La sociedad tiene que ver en la acción comercial de Navantia una oportunidad que dará paso al astillero de nuestro futuro”

Manuel Pérez presidente IEN
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El presidente de IEN por Europa, Manuel Pérez Pérez, ha reivindicado desde hace años un plan de futuro que permita estabilizar la carga de trabajo de los astilleros públicos Navantia. Tras el compromiso de construcción de las nuevas fragatas F-110, y las perspectivas que despierta la acción comercial del grupo en el extranjero, Pérez considera superado uno de los baches industriales más graves que ha vivido la comarca.

Usted siempre ha mantenido una acción reivindicativa en relación con Navantia, pero también ha insistido en ver el futuro con optimismo. 
Eso es cierto porque nos hemos acostumbrado en esta comarca a afrontar baches cíclicos en la actividad de los astilleros. Sin embargo, IEN por Europa nunca ha perdido la perspectiva de que el principal objetivo, pese a esas graves situaciones, es el de trabajar desde un plano de optimismo. ¿Tenemos que ser reivindicativos? Sí, sin lugar a dudas, pero la apuesta del empresariado siempre ha sido la de defender la construcción naval y transmitir un mensaje de optimismo. El catastrofismo no conduce a ninguna parte y, si nos atenemos a los hechos históricos de las últimas décadas, está demostrado, pese a la desaparición de algunas empresas, que seguimos saliendo adelante.
 
La inestabilidad en las factorías parece una “marca de fábrica” propia de la comarca. 
Para nuestra asociación, lo que la sociedad comarcal tiene que ver en la acción comercial de Navantia es una oportunidad que dará paso al astillero de nuestro futuro. Ahora estamos inmersos en un momento de profundo cambio. Por ejemplo, siempre hemos reivindicado que la antigua Astano, una vez superado el veto de la Unión Europea, debía recuperar la construcción naval civil. El mercado internacional es, sin embargo, concluyente en este sentido y nuestra capacidad de oferta se ve superada por países con bajos costes de producción, pero eso no quiere decir que la demanda no pueda aumentar en un futuro, que lo hará sin duda, como tampoco que nos cerremos a actividades que están apostando fuerte por la zona, como es la eólica marina. La apuesta de Iberdrola y Windar debe entenderse como una alternativa complementaria y una oportunidad para que los técnicos y operarios adquieran unos conocimientos que puedan también decidir el futuro industrial de la comarca. Eso ya está sucediendo y además se está demostrando que, como en otras ocasiones, tenemos una gran capacidad de adecuación, de adaptación a nuevos retos. Rechazar nuevos campos de actividad sería un error del que nunca nos podríamos recuperar. 

Mencionaba antes la actividad comercial de Navantia como uno de los puntos fuertes de ese futuro. 
Por supuesto. ¿Cómo podríamos entender lo que en estos momentos está en juego si no se hubiese producido un relanzamiento de esa actividad? En apenas veinte años hemos pasado de construir únicamente buques militares para nuestro país a introducirnos en mercados como el noruego, el turco, el australiano o el saudí, por hablar de los que han contribuido en mayor medida a definir tanto el presente como nuestro futuro. Falta por saber si Navantia será la adjudicataria en el caso de Australia, pero se sabrá en días. La apuesta de la compañía por ese mercado ha sido vital para que optemos con amplias posibilidades de hacernos con el mayor contrato de la historia de la construcción naval en España. Sin una labor precedente, que en ocasiones creemos que debe tener resultados inmediatos, esto no sería posible.

Nos hallamos también en un momento de profundos cambios en el propio concepto de la construcción naval, como recoge el programa del Astillero 4.0... 
La tecnología obliga a ello y lo que se demanda es la optimización de todos los procesos. No podemos quedar anclados en el pasado y el programa de trabajo que menciona es el eje de ese futuro del que hablaba. Personalmente, he saludado con una enorme satisfacción que la presidencia de Navantia haya recaído en una persona nacida en Mugardos. Yo veo en la llegada de Esteban García Vilasánchez un antes y un después en la historia y la actividad de los astilleros, porque, sin desmerecer a sus predecesores, mi opinión es que él es el principal impulsor, en estos momentos, de esos cambios.  

La industria auxiliar es determinante. ¿Cree que ha quedado atrás el periodo de conflictividad que se dio en los meses pasados? 
Las partes están en fase de diálogo, que es el principal requerimiento que se ha de dar para lograr también la paz social, pero aquí tengo que decir que la inmensa mayoría de las subcontratas cumplen, o se están acercando, a los requerimientos sindicales y de los trabajadores. Es necesario que ese diálogo se mantenga y que estas situaciones no pasen factura al futuro.

Manuel Pérez | “La sociedad tiene que ver en la acción comercial de Navantia una oportunidad que dará paso al astillero de nuestro futuro”