“Hay que aceptar las diferencias de los Asperger y no intentar llevarlos a tu terreno”

jornadas sobre Asperger en la Fundación Novacaixagalicia
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Detectar que una persona tiene Asperger no es fácil y muchos de quienes padecen este síndrome, incluido en los trastornos del espectro autista, no lo saben hasta que son adultas. Sin embargo, comenzar a “sospechar” desde que se aprecian conductas que se desvían de lo “normal” es la clave para que un Asperger aprenda a vivir en sociedad.
Los asistentes a las jornadas divulgativas sobre este síndrome, que se celebraron ayer en la Fundación Novacaixagalicia y que organizó Asperga –Asociación galega de familias de persoas afectadas pola síndrome de Asperger–, salieron de las ponencias con una idea mucho más clara de lo que es este problema, de cómo tratarlo y sobre todo de lo importante que es detectarlo y aprender a convivir con él.
La psicóloga de la entidad, Verónica Santiso Doldán, explicó las dificultades que se pueden encontrar a la hora de detectar este síndrome y la confusión que puede suscitar con otros trastornos, ya que los síntomas aislados no llaman la atención y puede dar lugar a diagnósticos erróneos como esquizofrenia o trastorno de la personalidad.
Es a partir de los tres años de edad cuando pueden apreciarse diferencias y a los seis los síntomas son mucho más visibles porque surgen cuestiones como el déficit de atención o las dificultades a nivel académico. De ahí la importancia de que el ámbito educativo conozca el desarrollo “normal” y si se el niño se desvía de este comience a indagar y a comunicarse con la familia.
Aunque el origen del Asperger no está claro, se observa un importante papel genético en su desarrollo, con familias de varios miembros que lo padecen.
La psicóloga de Asperga destaca la importancia de que la sociedad comprenda a los “aspies” y no trate de llevarlos al terreno de los demás sino aceptar las diferencias.
Aunque la profesional valora la difusión del síndrome con apariciones en series televisivas para conocerlos mejor, sin embargo, reconoce que la visión que da de estas personas “está muy mitificada, muy exagerada en cuestiones como la memoria o que son superdotados, cuando sí es cierto que son grandes pensadores pero que tienen dificultad en dar sentido a sus conocimientos”. Los “aspies”, explica Verónica Santiso, tendrán dificultades en todas las edades, pero esta será menor si encuentran apoyo desde que son niños.

“Hay que aceptar las diferencias de los Asperger y no intentar llevarlos a tu terreno”