El naval mantiene sus reivindicaciones sumido en un escenario de parálisis total

Manifestacion Navantia en la Agencia Tributaria
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Los trabajadores del ya exiguo naval ferrolano secundaron ayer otra movilización como preámbulo de la manifestación de este domingo, a la que está llamada toda la comarca –a las doce del mediodía en el Inferniño–. Cerca de dos mil obreros salieron del astillero de Esteiro a las diez y media y se dirigieron a la sede de Hacienda, cuya puerta estaba protegida con un retén de 21 agentes antidisturbios, mientras que los apenas 200 operarios que hay al otro lado de la ría salían a la puerta de la factoría para colocar un contador en que el se reflejan los nueve meses que quedan hasta el 31 de diciembre, cuando supuestamente se producirá la caída del veto.
El secretario del comité de Ferrol, Lito Blanco, hizo un llamamiento a la participación en la protesta del domingo recordando que “nos xogamos o futuro da comarca” y que la suerte del sector naval afecta también dramáticamente a otros sectores como el comercio. “Revertir esta situación é posible”, señaló, apuntando que el flotel es fruto de la presión. Los trabajadores se han movilizado durante más de dos años hasta llegar al escenario actual, de vacío total en las gradas y con un insuficiente encargo de México en el horizonte. El corte de chapa para el buque de Pemex, explicó Lito Blanco, está previsto para principios o mediados de junio, por lo que la parálisis en la que ha quedado el astillero tras el adiós al “Adelaide” se va a mantener unos meses más en Ferrol. En Fene, como se sabe, la compañía pública mantendrá esta situación hasta enero, dentro de nueve meses, para respetar el veto europeo.
En este contexto, Blanco exigió al ministro Montoro que concrete su promesa de construir un buque militar y “que sexa para Ferrol”. La movilización de ayer se desarrolló ante la sede de Hacienda, en As Telleiras, donde los trabajadores quemaron una réplica de la fragata F-110 “La Prometida” y realizaron unas pintadas con las frases “Dique si” y “Veto non”.

los ausentes
La ausencia de la industria auxiliar se hace patente en el escaso número de participantes –ya casi en exclusiva los de la principal– y en el ambiente desolado que reina en las movilizaciones del naval. En este momento por las puertas del astillero ferrolano entran ya únicamente unos 250 trabajadores de las subcontratas y su número se verá de nuevo sensiblemente recortado una vez que se lleven a efecto los expedientes de regulación que están sobre la mesa. El de Mainfer, por ejemplo, conlleva la extinción de 30 empleos, mientras que el de Alcomar, la adjudicataria de limpieza, se propone suspender temporalmente a 99. Tal como señaló Lito Blanco, estos 250 operarios contrastan con los casi 4.000 de auxiliares que llegaron a entrar a diario en los astilleros de la ría.
La situación de parálisis viene de más atrás en Fene, donde además se han topado recientemente con la decisión de Navantia de mantener la factoría al margen de la construcción del flotel hasta el próximo año, al contrario de lo que se había planificado en principio. Allí son apenas setenta los trabajadores de auxiliares, ligados a tareas de vigilancia, prevención o limpieza, y también se ciernen sobre ellos regulaciones que reducirán más su número. La de Alcomar, por ejemplo, que en Ferrol plantea suspensión de contratos, allí se propone ejecutar 18 despidos.
El presidente del comité de Fene, Jorge Prieto, llamó ayer de nuevo la atención sobre la raquítica ocupación que supone el flotel para la capacidad de los astilleros de la ría –se estiman como mucho picos de 600 trabajadores– y sobre el hecho de que los diferentes gremios irán pasando temporalmente por el mismo para caer después de nuevo, si nada lo remedia, en la inactividad. Navantia no contempla en su catálogo de posibilidades ninguna otra obra que pueda comenzar antes de que termine el presente año 2014.

El naval mantiene sus reivindicaciones sumido en un escenario de parálisis total