“Lo que legitima al gobernante es la eficacia en la resolución de los problemas”

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José Manuel Rey Varela es desde hace poco más de dos años el presidente de la Federación Galega de Municipios e Provincias. Cuestiones de plena actualidad, como las materias competenciales a través del pacto local o la unificación de Concellos ocupan los principales objetivos de un ente que también en 2013 ha cumplido veinticinco años de existencia.

Estamos en Ferrol. ¿En qué medida repercute que un alcalde de esta ciudad ocupe por primera vez la presidencia?
Creo que el presidente de la Fegamp es el presidente de los alcaldes y alcaldesas de Galicia pero también le permite a la ciudad un protagonismo importante en el municipalismo. Por las experiencias que se viven en materia de intercambio que hay en la propia Fegamp y por la interconexión permanente que, evidentemente, también hay con el Gobierno de Galicia, que es con el que los Ayuntamientos tienen conexión a través de este ente.

¿Qué aspectos destacaría de estos dos años de experiencia?
Creo que en este tiempo lo que hay que destacar es el clima de diálogo entre los alcaldes para aportar soluciones a las dificultades evidentes que vive la ciudadanía. Creo que esos foros de diálogo son muy importantes y, en estos dos años, todas las decisiones que ha adoptado la Fegamp lo ha hecho por consenso. Creo que eso los ciudadanos lo valoran mucho, sobre todo en estos momentos de dificultad también para llegar a acuerdos, porque aquí se hace un gran ejercicio de integrar maneras diferentes de cómo ver cada Ayuntamiento. Lo cierto es que pesa siempre más la responsabilidad de ser alcalde que la pertenencia a un partido. Son dos años sin realizar una sola votación y aprobando todos los temas, incluyendo los presupuestos de la organización.
No cabe duda que estamos en un momento de gran evolución, porque esta crisis hace necesario reinventar el servicio público, y el municipal es siempre el que más contacto directo tiene con el vecino y que, por lo tanto, los cambios son mucho más importantes. Los Ayuntamientos hemos podido demostrar que somos capaces de mantener la mayor parte de servicios con menor presupuesto.
Hay dos datos que a mí me gusta destacar siempre, sobre todo cuando desde algunas instancias se intenta convertir al Ayuntamiento como la administración menos eficaz. Hablo del equilibrio presupuestario, porque hemos sido la única administración pública que ha cumplido los objetivos de déficit que ha marcado el Estado en todo el país, y  las únicas que han rebajado su deuda. Eso es algo que pone en valor que los servicios que se prestan desde la cercanía al ciudadano se prestan muchas veces con una mejor calidad.

Colaboración, confianza, consenso, acuerdo es lo que defiende la Fegamp para llegar a la fórmula de cooperación más intensa...

¿Se puede decir que estamos en esa vía de mejora, después de años de enquistamiento de la administración?
Los cambios se están palpando. Por ejemplo en cuestiones como la factura eléctrica, en donde los Ayuntamientos estamos haciendo un gran esfuerzo por reducir ese tipo de gastos a través de fórmulas de gestión que permitan invertir y, al mismo tiempo, ahorrarle costes a los ciudadanos y no permitir que las compañías eléctricas sean dueñas de la situación. Otro ámbito también importantísimo es la colaboración, que es el verbo que más se está conjugando.  Es cierto que existe una realidad municipal en Galicia, donde priman los pequeños Ayuntamientos –aunque mucho más pequeños son en comunidades como Castilla y León, que están  tomando conciencia y actuando en fórmulas de gestión que están permitiendo colaborar entre nosotros mismos para abaratar los costes. Eso demuestra que hay que estar con la realidad del momento y, sobre todo, cuanto más cerca se esté con el ciudadano si no quieres que la situación te supere.

¿Es también sensible la Fegamp a cuestiones puntuales como las que afectan a Ferrol, como es el caso del sector naval?
Cuando hay problemas que trascienden un Ayuntamiento, desde luego la Fegamp está presente y me consta la solidaridad del conjunto del municipalismo en torno al tema del naval, igual que a otras cuestiones que también hemos abordado, como son las preferentes, la realización de un mapa de emergencias contraincendios en toda Galicia. Son temas que trascienden la realidad de un único Concello o de un pequeño grupo de estos.

No deja de ser llamativo que en una entidad de estas características domine el diálogo, como vd. dijo, cuando en una administración local se dan situaciones de beligerancia.
Es verdad que la administración local históricamente ha sido el cuerpo a cuerpo por la cercanía, lo que ha llevado a considerarla habitualmente como un lugar de enfrentamiento, aunque después no sea tanto. Desgraciadamente hoy estamos viendo espectáculos de enfrentamiento que superan los plenos más llamativos que hayamos visto a lo largo de años.

Un aspecto inexcusable es la unificación municipal. Aquí ya hubo intentos, como el caso de Ferrol y Narón, que comparten enormes intereses políticos, sociales y económicos.
Creo que en España, los grandes partidos tendríamos que hacer una reflexión sobre la organización territorial. Tenemos un Estado basado en una Constitución que, si la comparamos con nuestro entorno, tiene un bagaje al que le queda un largo recorrido para alcanzar solidez. En este momento debería concurrir esa voluntad de diálogo para clarificar las competencias. Estas deberían ejercerlas quien mejor tenga capacidad, en vez de estar centrados permanentemente en una guerra competencial. Eso no legitima demasiado, porque lo que legitima al gobernante es la eficacia en la resolución de los problemas, sobre todo en el momento en el que estamos. Tenemos que encontrar por ello una fórmula para tener Ayuntamientos más fuertes y afrontar nuevas necesidades. También soy consciente de que, para recorrer ese camino, la colaboración entre Concellos resulta fundamental para ganar confianza, por eso creo que muchas fusiones que podrían plantearse como evidentes han perdido porque, con el paso de los años, en lugar de dar muestras de esa colaboración más bien se ha demostrado todo lo contrario.

¿Qué se necesita entonces para afianzar ese proceso?
Colaboración, confianza, consenso, acuerdo es lo que defiende la Fegamp para llegar a la fórmula de cooperación más intensa, que es la fusión, no solo de pequeños municipios sino de grandes áreas de población. Dentro de esas, y porque para mí es el entorno más cercano, la de Ferrol y Narón me parece un objetivo alcanzable, razonable y defendible, sabiendo que en Galicia existe una identificación muy próxima con el Concello y más acuciante, incluso, a la parroquia.

Es evidente que el proceso se encuentra estancado. Solo se ha dado un caso.
Estoy convencido de que vendrán más fusiones. Ha sido un solo caso en Galicia pero también ha cambiado una tendencia, como lo fue la de las segregaciones. Ese caso es el primero de fusión en 44 años y creo que servirá de ejemplo para animar a otros.

La Fegamp aborda como uno de los grandes frentes de trabajo el llamado Pacto Local. ¿En qué se traduce esto de cara a los ciudadanos?
Fundamentalmente en el principio de, una administración, una competencia. Y se aborda en tres ámbitos competenciales muy claros para el ciudadano, porque es una fórmula de prestación de servicios muy evidente: la educación, la sanidad y los servicios sociales. La Fegamp defiende que la educación es una competencia autonómica, porque no tiene sentido que la dirección del centro, la política educativa, la contratación del profesorado, le corresponda a la administración autonómica, y a la local la limpieza del centro, colocar un conserje y el mantenimiento. La administración autonómica debería tener también estas últimas competencias. Lo mismo sucede con la sanidad, en donde la autonómica nombra a los médicos y construye los centros sanitarios pero que algunos Ayuntamientos sean los que pagan la calefacción del mismo centro. Otro tanto con los servicios sociales. En las unidades básicas de trabajo social el personal es municipal. Creo que la proximidad debería ser un factor evidente para resolver mejor el problema que más cerca tenemos.
El pacto local es la clarificación y la financiación necesaria para asumir unas competencias, siempre desde el punto de vista de que las preste aquel que mejor lo puede hacer tanto en calidad como en precio, porque el reparto de los euros debe ser lo más eficiente posible.

¿En qué fase se encuentra este proceso?
Bueno, hemos conseguido la asunción de centros educativos o que 25 nuevos centros de salud hayan sido asumidos en 2012 por el Sergas, pero tenemos que seguir avanzando en algo que es una prioridad para nosotros y también en una clarificación competencial en lo que se refiere a los servicios sociales.

Eso aliviaría notablemente el peso sobre las arcas municipales...
Y permitiría también una mayor modernización de los servicios que estamos prestando. El ahorro nos permitiría ejercer mejor unas competencias que sí que son nuestras. Que todos hiciésemos de todo estaba bien en épocas de bonaza.

“Lo que legitima al gobernante es la eficacia en la resolución de los problemas”