La lluvia deslució la fiesta del Corpus en Ares

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La lluvia restó ayer protagonismo a la celebración del Corpus Christi de Ares que no contó con tanta afluencia de público como en pasadas ocasiones. Los que no fallaron a la cita fueron los vecinos y feligreses que, una vez más, volvieron a poner su talento y su tiempo al servicio de una tradición que se remonta varios siglos atrás –hay datos de esta celebración anteriores al año 1751–.
Así las cosas, tal y como señalaban desde la asociación Alfombras Florales de Ares, esta edición ha sido especialmente dificultosa en lo que a la recolección del material se refiere. Las condiciones meteorológicas de esta primavera no han favorecido la floración, lo que ha complicado la consecución del material necesario para tapizar el más de un kilómetro de calles del casco histórico de la villa.
La falta de relevo generacional es otra de las problemáticas que aqueja la celebración en los últimos años. Aunque una vez más, la entidad ha contado con la inestimable colaboración del Concello de Ares que, esta edición, se ha implicado hasta en el corte del verde para facilitarles la labor.
Un trabajo conjunto que ha visto sus frutos en la mañana de ayer con confecciones de lo más elaboradas en las que no faltaron las cenefas y los símbolos religiosos, compartiendo tapiz con otros elementos y dibujos más profanos como “Los Picapiedra”. El Grupo de Gaitas Aresán puso la nota musical a la desapacible mañana con un pasacalles y un concierto en la plaza de la Constitución. Por la tarde, la procesión del Santísimo puso el broche final a la celebración.

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