La SEPI duplica este año su inversión en la ría por la vuelta a la actividad de Fene

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La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) duplicará este año su inversión en los astilleros de la ría, de los siete millones de euros del pasado 2014 a algo más de catorce millones, para hacer posible la vuelta a la actividad del astillero de Navantia Fene. Gran parte de los fondos se destinan a la adquisición de material y herramientas específicas para la realización del contrato de fabricación de jackets para Iberdrola, firmado el pasado 18 de diciembre.  
Tanto la SEPI como Navantia declinaron recientemente informar a este diario sobre el objetivo concreto de las inversiones previstas para el próximo año, aunque el título de algunas partidas incluidas en el documento de los Presupuestos Generales del Estado no deja lugar a duda. La SEPI va a gastar, por ejemplo, tres millones de euros entre 2015 y 2017 en la adquisición de dos mandrinadoras –máquinas para la realización mecánica de agujeros en piezas de acero – y 2,9 en un vehículo modular para el transporte de piezas pesadas de hasta 250 toneladas. En total, la SEPI incluyó 47 proyectos en los Presupuestos Generales del Estado, antes de que el contrato con Iberdrola estuviese definitivamente sellado, y parte de ellos ya comenzaron a ejecutarse en el pasado 2014. En este 2015 y el próximo 2016 será, no obstante, cuando se realicen más inversiones. Así, hay 14 millones de euros previstos para el ejercicio que comienza y 12 para el próximo, mientras que la planificación establecida en el documento contable fija en los siguientes 2017 y 2018 volúmenes de gasto de ocho y siete millones, cifras más próximas al gasto habitual de mantenimiento y actualización de las instalaciones navales.
Ayer, 1 de enero de 2015, fue el primer día de una nueva etapa para el astillero de Fene. La factoría se libera del veto a la construcción naval civil que ha impedido la puesta de la quilla de un barco en sus gradas durante los últimos treinta años. Lo hace, curiosamente, con un contrato para el sector de la energía eólica marina en cartera, un trabajo que podría haber asumido antes y que, no obstante, se ha hecho esperar hasta el último momento. Y la SEPI afronta la puesta al día de la factoría también a última hora, pese a las numerosas iniciativas que en los últimos años han instado a los responsables políticos de turno a adelantar los deberes y preparar la factoría para esta nueva etapa.
Astano sufrió su primer veto en 1983, con el primer gobierno en mayoría absoluta de Felipe González y como consecuencia de la entrada de España en la Unión Europea. Hubo que “sacrificar” el astillero de Fene para cumplir las exigencias comunitarias y reducir nuestra capacidad de producción en el ámbito de la construcción naval. La factoría buscó su camino en el sector offshore y siguió adelante demostrando una gran capacidad de adaptación. Las limitaciones se prorrogaron en 1997, bajo el gobierno de José María Aznar, quien también fue responsable en el año 2000 de la fusión de los astilleros civiles y militares y la creación de Izar. Esa operación trajo como consecuencia la denuncia de la UE por ayudas ilegales y, ya bajo gobierno de Rodríguez Zapatero, en 2004 se creó Navantia y se prolongó la limitación a Fene como pago de la multa. Diez años después, termina la condena.

La SEPI duplica este año su inversión en la ría por la vuelta a la actividad de Fene