Santa Lucía espera desde hace más de dos meses la firma del convenio

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El lunes de la semana pasada, la alcaldesa, Inés Rey, y el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, anunciaban el impulso de varios proyectos de infraestructuras importantes para la ciudad. Entre ellos se encontraba la reforma del centro de salud de Santa Lucía, una antigua reivindicación del barrio de A Falperra. Igual que en el caso de la ampliación del Chuac, el progreso del proyecto depende de la firma de un convenio,  del que el Ayuntamiento envió hace más de dos meses un borrador a la Xunta.


El proyecto de A Falperra fue ultimado a principios de septiembre por el Ayuntamiento y el  Sergas con el encaje del centro de salud en la obra, tanto desde el punto de vista asistencial como  funcional.  Por entonces  se había presentado a los vecinos y el presidente de la asociación del barrio, Jaime Suárez, recuerda  que recibieron una buena impresión del proyecto, que siempre habían defendido que se llevase a cabo en ese emplazamiento.


En un solo inmueble convivirán el centro de salud, el centro cívico y el mercado municipal, aunque muy reducido de tamaño. El propio Suárez reconoce que “tiene poquitos puestos, porque se centraron en la salud, que con lo que está pasando es lo más importante”.


Durante el Gobierno de la Marea Atlántica, el Ayuntamiento llegó a decir que el solar no reunía las condiciones de accesibilidad necesarias, pero los arquitectos municipales y del Sergas se encargaron de encajar todo aquello y ampliar el espacio a 1.600 metros cuadrados, duplicando el tamaño del centro de salud de Federico Tapia, al que sustituirá.


Proyecto constructivo 
Rey salió del despacho de Feijóo con la promesa de que en las próximas semanas se firmaría el convenio. Fuentes de la Concejalía de Urbanismo aseguran que ya están en disposición de encargar el proyecto constructivo y de dirección de obra, que seguirían a la firma de convenio, pero primero queda la siempre espinosa cuestión del dinero: las dos administraciones públicas, la municipal y la autonómica, tienen que ponerse de acuerdo sobre su aporte económico anual a la obra. El proceso será largo y las obras no comenzarían este año. 


Los vecinos tienen esperanzas de que el centro de salud sirva para revitalizar un barrio con una población avejentada y una carencia histórica de infraestructuras, así como para darle una vida nueva a su edificio más importante, un mercado que en las últimas décadas ha entrado en una espiral de decadencia y que históricamente estuvo salpicado de problemas legales, algunos derivados de la venta de artículos falsificados.

Santa Lucía espera desde hace más de dos meses la firma del convenio