OPI

Hechos y no ruido

Las legítimas, justas y ampliamente compartidas reivindicaciones fundacionales del movimiento (fraternidad con los desfavorecidos, saneamiento de la vida pública, más transparencia, más atención a los problemas reales de la gente, etc.) se fueron perdiendo en la polvareda de los fogonazos verbales, los desahogos digitales y esas teatralizaciones que se agotan en sí mismas.La sed de cambio se concretó en el rejuvenecimiento de la clase dirigente.