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El partido de la discordia

Mientras tanto, su compañera Irene Montero, ministra de Igualdad, anda a la greña con la vicepresidenta Carmen Calvo en permanente disputa por el maillot amarillo del feminismo.El caso de la ministra Montero es particularmente llamativo porque llevada del impulso propio de quienes se colocan en el extremo de las cosas -quizá para así disimular su ignorancia - ha conseguido dividir al movimiento feminista al tratar de imponer una ley permeada por la teoría “queer” que niega la naturaleza biológico de la diferencia entre mujeres y hombres y sostiene que las identidades sexuales no son fijas sino que son el resultado de una construcción social.La conducta sectaria de quienes dirigen el Ministerio de Igualdad se ha visto reflejada en las horas previas a la celebración del 8 M animando a celebrar manifestaciones desafiando las recomendaciones de la ministra de Sanidad y pese a los datos de contagios y fallecimientos provocados por el coronavirus.Viven de crear o animar conflictos entre sectores de la sociedad.