Antono Casado

Mañueco: salto a la fama

Sobre los elocuentes precedentes de Murcia y Madrid, la idea es dejar al partido de Arrimadas en la irrelevancia, aun a riesgo de achicar el espacio de Casado por el centro y condenarse a depender de la ultraderecha.Lo de la “deslealtad” de Ciudadanos, documentada artificialmente por lo ocurrido en Murcia, que ya sirvió de pretexto a Ayuso en Madrid también para anticipar elecciones (presunción de que Ciudadanos y PSOE preparaban moción de censura), es puramente instrumental: inventarse un pretexto para servir el interés de un determinado partido: el PP, en este caso.Inventado el pretexto, Mañueco cesa a los cuatro miembros de Cs que formaban parte del gobierno de la Junta, entre otros su número dos, el vicepresidente Igea, que se enteró por la radio de su apuñalamiento.

Marianismo para adultos

El libro vale la pena solo por recrearse en aquel momento de su carrera que retrató un veterano periodista con una inesperada pregunta: “¿Qué lugar ocupa la poesía en sus ambiciones políticas?”Lo último que esperaba Rajoy, un gobernante agobiado en aquellos momentos por el desempleo, la prima de riesgo y el desbocado déficit público, era semejante pregunta del entonces editor del Finantial Times, Lionel Barber, justo cuando todo el mundo cantaba el inminente rescate de España (principios de 2013).Solo el sarcasmo podía rescatarle de la perplejidad que le causó una pregunta que hablaba de la poesía como un resorte suplementario de la ambición personal: “Lo mío es la prosa, ¿sabe usted”.Ni la poesía ni las soflamas resuelven los problemas de los ciudadanos.

En nombre de la Constitución

A saber: polarización y populismo.Es lo que hay en el manifiesto de los nacionalismos contra la Constitución y en la declarada aversión al “régimen del 78” por parte de los socios del PSOE en el Gobierno de coalición.

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