martes 17.09.2019

Selectividad

Una selectividad que no selecciona no sirve para nada. Y si, encima, castiga a alumnos y territorios con un mejor nivel acreditado en pruebas de superior alcance como PISA, peor aún: no es ni justa ni equitativa. No resulta extraño, pues, que comunidades como Galicia y Castilla y León urjan  revisar el sistema y hacer una Evaluación del Bachillerato para el acceso a la Universidad (PAU, EBAU;  ABAU en nuestra comunidad; esto es, la antigua Selectividad) única en toda España, sobre todo en materia de contenidos.

Lo cierto es que se trata de una aspiración que va para vieja y que el año pasado en concreto estuvo muy viva, sobre todo en Castilla y León, con manifestaciones estudiantiles incluidas y apoyo de profesores y responsables académicos, pero que ahí sigue. Ni la en funciones ministra Celaá ni su colega de Universidades han abierto reflexión alguna al respecto. 

Y muy pocos se atreverán a ello, porque de inmediato saldría a colación la palabra tabú: recentralización, que es la coartada con que izquierda y nacionalistas salen al paso de cualquier ajuste en competencias autonómicas por muy disfuncionales que puedan ser. 

Así las cosas y según datos oficiales del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, el 88,21 por ciento (1,2 puntos por encima de 2017) de los presentados  (de un total de 290.514 matriculados) aprobaron el año pasado las PAU o pruebas de acceso en sus distintas modalidades. Altísimo porcentaje, que ya de entrada resta cierta credibilidad y eficacia a las mismas como filtro que están llamadas a ser para el paso a los estudios superiores.

Extremadura, Canarias, Murcia,  Aragón y País Vasco obtuvieron las mejores notas en la llamada fase general de la PAU genérica (convocatoria ordinaria) para estudiantes procedentes de Bachillerato y se situaron por encima de la nota media nacional (7,28), mientras que otras comunidades con mejores resultados académicos generales lo hicieron por debajo. 

Sería este el llamativo caso de Galicia, con la segunda nota media más baja (7.06) en esta clasificación. No parece muy lógico. Se trata, en conclusión, de un sistema que perjudica de salida  a  alumnos de determinados territorios como el nuestro en el acceso a carreras con mayor demanda y altas notas de corte, como Medicina, Física, Matemáticas  e Ingenierías de moda, siendo como es único a estos efectos el distrito universitario establecido.   Por cierto: la mejor nota media por asignaturas se dio en Lengua extranjera / Inglés; la más baja, en Lengua castellana y Lengua cooficial. 

Valga por último  otro dato de actualidad educativa: la tasa de graduación en ESO baja por primera vez: del 79,3 por ciento del alumnado en el  2015-16 al 75.6 por ciento en el siguiente, curso este que completó la Lomce. La tasa es más alta en mujeres que en hombres: hasta 10.3 puntos por encima en el haber de las primeras.

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