jueves 19.09.2019

Hacia el abismo

Claro que el relator non nato fue un error por la propia ambigüedad terminológica entre un mediador para garantizar y reponer los derechos humanos propio de la ONU y aquel que levanta acta de una reunión, pero mayor fue haberse descuidado de prevenir las falsedades que iba a proferir la dividida derecha española para expandir una serie de mentiras bajo un discurso soez y barriobajero cargado de odio hacia el gobierno legítimo de Sánchez, importándole un bledo minar las bases de la maltrecha convivencia.

Sabido es que el PP cuando no gobierna, nos hace creer que el contrario se apropió ilegítimamente del poder. Es lo que sucede estos días. La novedad es la fragmentación de la opción política de la derecha divida en ciudadanos, populares y neofranquistas, probable causa del discurso más agresivo de los tres, propio de la extrema derecha, sin poner freno a insultos, improperios y descalificaciones al Presidente del Gobierno de España.

Ante semejantes arengas, hay que decir al triunvirato Casado-Rivera-Abascal, bien alto, que Sánchez preside un gobierno en minoría, cierto, pero amparado por el voto favorable del Congreso de los Diputados, depositario y sede de la voluntad popular, fruto de una moción de censura consecuencia de la principal sentencia firme de corrupción que afectó al Partido Popular, en aquel momento al frente del Gobierno con Mariano Rajoy.

Resulta que a la intransigencia independentista catalana se une el fanatismo carpetovetónico del nacionalismo español. Tal para cual, los catalanistas y españolista hacen de nuestras banderas armas arrojadizas, ya sea los de las esplugues contra los que se autoproclaman castellanos viejos, ya sea de estos contra aquellos, propio de trapisondistas quijotescos, queriéndonos meter a todos en sus trapisondas imaginadas para crearnos más problemas.

No nos cansemos de gritar a los cuatro vientos que la convivencia está en juego y enfaticemos que no habrá solución desde la exclusión política territorial.

Señor Casado, baje el tono, acepte nuestro sistema democrático y deje de sobreactuar.

Señor Rivera, valores si se está convirtiendo en un esperpento de tanto mirarse en el espejo cóncavo del franquismo.

A día de hoy, no puedo más que mostrar mi pesimismo con la actuación de los nuevos políticos del twitter, sin espacio para la reflexión, incapaces del acuerdo necesario para recuperar la convivencia ahora, cuando impera la fragmentación política.

No puedo desear más que errar en mis vaticinios, recuperar el diálogo y poner freno a este galopar hacia el abismo.

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