lunes 22.07.2019

De bruces con la realidad

os votos del Pleno Municipal hicieron posible que Ferrol tenga un gobierno encabezado por un socialista. Los mismos votos se desmoronan cuando toca entrar a consensuar un programa de gobierno y conformar un equipo político para ponerlo en marcha.
Nos precede una historia local de mal engrase de las coaliciones de gobierno, a derecha e izquierda. Recientemente, el fracaso del tándem Juncal-Fernández a pesar de llegar hasta el final como matrimonio aparente, la abrupta ruptura Irisarri-Díaz y, por último, ya no digamos del breve periodo Suárez-Sestayo, acompañado de dimisiones nunca explicadas de concejales de ambas partes de un equipo que ni siquiera gozaba de mayoría en el Pleno.
Ahora, sería necesario un acuerdo a tres para dar estabilidad total, algo que no fue posible, seguro que por falta de coincidencia en cómo resolver los grandes temas de ciudad y, probablemente, por no asumir un acuerdo de mínimos, que, al fin y al cabo, son los que hacen avanzar a las ciudades, lejos de empantanarlas en grandilocuencias nunca llevadas a la realidad en el corto plazo.
Así las cosas, fruto de un ejercicio de realismo, un gobierno monocolor se antoja la decisión correcta, a pesar de que le espera al Alcalde Ángel Mato un trabajo titánico para transformar en mayorías plenarias las propuestas políticas. 
Así, de modo inmediato tendrá que abordar la normalización contractual de la mayoría de los servicios públicos que presta el concello y negociar un presupuesto 2020 que requiere de un largo proceso técnico y político para alumbrarlo. Más mediato, rematar el convenio con el Ministerio de Defensa o decidir si asumir directamente, o a través de la Mancomunidad, la gestión del transporte público municipal que da servicio a toda la Ría de Ferrol. 
No queda otra que centrar todos los esfuerzos en hacer lo posible mediante la archiconocida fórmula de la geometría variable y llevar al límite el ejercicio de las competencias del Alcalde y de la Junta de Gobierno Municipal.
Si los vecinos perciben de los munícipes la ausencia de intrigas palaciegas, el esfuerzo del trabajo para poner en marcha la pesadísima Administración Local ferrolana, la cercanía a sus preocupaciones, la iniciativa para mejorar los deteriorados servicios públicos municipales y notan el logro de lo que puedan emprender es seguro que todos sabremos reconocerlo.
A ver si se empieza a escribir un futuro esperanzador.
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