Miércoles 21.11.2018

Un impuesto que funciona

Uno de los grandes problemas de salud a los que se enfrentan

Uno de los grandes problemas de salud a los que se enfrentan los países desarrollados a corto y medio plazo es el de la obesidad. Las cifras ya son de escándalo en algunos países como Estados Unidos, pero aquí en España las cosas no pintan mucho mejor. 
En esta nueva epidemia de obesidad hay un enemigo claro: el azúcar. Tras mucho tiempo poniendo la diana en las grasas, los últimos estudios están demostrando como son los azúcares los que realmente están detrás de este problema y al mismo tiempo tras muchas otras complicaciones en materia de salud.
En medio de una campaña destinada a reducir el consumo de esta sustancia, las bebidas azucaradas fueron señaladas por diversos organismos. 
Entre ellos la propia OMS, que aconsejaba la necesidad de tomar medidas como impuestos especiales, copiando de alguna forma las estrategias que hasta la fecha se habían seguido para el tabaco.
Cataluña recogió el guante lanzado y hace un año pusieron en marcha un impuesto que gravaba estas bebidas, en medio de mucha polémica sobre lo adecuado de dicha medida o sobre si la forma de hacerlo era la más adecuada. Se ponía en duda, por ejemplo, la eficacia más allá de un par de meses debido a la frágil memoria de los consumidores, que pronto se olvidarían del impuesto para retornar a sus viejos hábitos.
Pero lo cierto es que visto en retrospectiva los resultados le dan la razón a la Generalitat. 
Un reciente estudio publicado en conjunto por la Universidad Pompeu Fabra y la Universidad de Barcelona, con el que se buscaba analizar el impacto del impuesto, demuestra que se ha llegado a reducir en un 22% el consumo de las bebidas azucaradas, demostrando la eficacia a corto plazo de la medida. 
También esto ha servido para que se haya logrado recaudar 22,7 millones de euros, que no vendrán mal para ayudar a las arcas de la sanidad pública.
Sin embargo, esta medida no servirá de nada si solo se queda en este impuesto sobre las bebidas azucaradas. 
Es necesario que esto venga acompañado de otras actuaciones que busquen fomentar la actividad física y una alimentación saludable. 
De esta forma ya hay un nuevo objetivo: las máquinas de vending de hospitales y centros de salud, que se pretende que en futuro solo estén provistas de alimentos y bebidas saludables. Poco a poco, se irá haciendo camino. Esperemos que no sea demasiado tarde.

Un impuesto que funciona
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