• Lunes, 24 de Septiembre de 2018

Las superbacterias ya están aquí

Las bacterias resistentes a los antibióticos causan más de 700.000 muertes al año

Las bacterias resistentes a los antibióticos causan más de 700.000 muertes al año en la actualidad. No se trata de un problema menor y la OMS lo ha situado como una de sus principales preocupaciones. Si nada cambia, se espera que para el año 2050 la cifra de fallecimientos supere los 10 millones anuales, más que la suma de las producidas por cáncer y accidentes de tráfico. La gonorrea, la tuberculosis o la fiebre amarilla son algunas de las enfermedades que ya se han vuelto resistentes. Una lista a la que pronto se podrían añadir la sífilis y la difteria.
Desarrollar nuevos antibióticos no es una tarea sencilla y tampoco centra los esfuerzos de la industria farmacéutica, más preocupada en otro tipo de medicamentos con un uso más prolongado. Aunque existen ciertas esperanzas. Un reciente estudio parece indicar que en la sangre del dragón de Komodo, un lagarto gigante, puede estar la clave de nuevos antibióticos capaces de acabar con las superbacterias. Sin embargo, se trata de una solución a largo plazo y falta por ver si finalmente da sus frutos.
Ante esta situación cabría preguntarse cuales son los motivos que están motivando que nos quedemos sin arsenal frente a las bacterias. Y uno de ellos es el abuso que hemos venido realizando de los mismos desde dos frentes. Por una parte su exceso de prescripción ante enfermedades en las que poco ayudan. Nos hemos acostumbrado a salir de la consulta del médico con una receta de antibióticos ante cualquier gripe o resfriado y eso ahora está jugando en contra nuestra. Por otra, el abuso en la industria ganadera, para facilitar la producción de carnes.
En vista de que desarrollar nuevos antibióticos no parece que vaya a suceder en breve, deberíamos replantearnos nuestra posición frente a ellos. Han sido una herramienta fundamental que ha ayudado en los últimos años en la lucha contra la mortalidad. Sin embargo, lejos de enfrentarnos a un mundo sin enfermedades, la evolución nos ha enseñado como la vida es capaz de superar grandes obstáculos y ahora nos las tenemos que ver con nuevas generaciones de bacterias capaces de ponernos nuevamente en un brete. Un problema de gran calado al que parece que todavía no se le está haciendo el caso necesario. Así que la próxima vez que vayan a la consulta de su médico con un resfriado y simplemente les aconsejen descanso y paciencia, piensen que es por su bien.