Lunes 19.11.2018

El peligro de las pseudoterapias

Un niño de siete años ha muerto en Italia por culpa de una otitis.

Un niño de siete años ha muerto en Italia por culpa de una otitis. Sus padres decidieron optar por la homeopatía durante dos semanas como tratamiento. Solo cuando la situación se volvió extremadamente grave, decidieron acudir a un hospital. Pero para entonces la infección se había propagado hasta llegar al cerebro. A pesar de los esfuerzos por salvar su vida, finalmente el niño fallecía por muerte cerebral. Ahora su abuelo señala directamente a una persona: Massimiliano Mecozzi, el homeópata que trató a su nieto.
En sus declaraciones a los medios italianos, el abuelo señala que Mecozzi colocó a los padres en la disyuntiva de tener que elegir entre él y el pediatra. 
También afirma que llegó a asegurar que, si iban al médico, solo les recetarían paracetamol para la otitis de su hijo y que su hijo acabaría sordo. Ahora está dispuesto a emprender las acciones legales que sean necesarias. El hospital de Ancona, la localidad en dónde ha tenido lugar el incidente, ya ha trasladado el caso a la fiscalía italiana.
No hace tanto en España, Julio Rodríguez también decidió ponerse manos a la obra para llevar a juicio al terapeuta José Ramón Llorente. En este caso, un tratamiento a base de vitaminas le acabó costando la vida al hijo de Julio, afectado por una leucemia. 
En un primer momento su demanda se desestimó, pero ahora la Audiencia Provincial de Valencia le ha terminado dando la razón y ha reabierto el caso.
Por mucho que se repita, no deja de ser menos cierto: las pseudoterapias matan. Matan porque hacen que se retrase la administración de tratamientos científicamente demostrados. 
El decidir optar por la homeopatía y otras terapias sin evidencias de su funcionamiento solo sirve para que la situación empeore hasta llegar un punto sin retorno en la enfermedad.
Tras doscientos años de avance en medicina, ahora nos encontramos con que mucha gente empieza a poner en duda su validez. Todo ello desde un prisma de desconfianza, donde las grandes farmacéuticas son señaladas como un enemigo que busca hacer negocio con nuestra salud. 
Lo peligroso es que, para escapar de este supuesto dominio del imperio farmacéutico, hay gente que está dispuesta a lanzarse a los brazos de charlatanes populistas. 
Y al final quienes acaban pagando la broma son los más débiles. Como el pobre niño italiano.
 

El peligro de las pseudoterapias
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