• Martes, 25 de Septiembre de 2018

Mascotas veganas

Cada vez hay más gente que se decanta por opciones veganas

Cada vez hay más gente que se decanta por opciones veganas o vegetarianas a la hora de definir su dieta. Tras esta elección suele haber cuestiones de diversa índole. 
Los hay que consideran que mantener una dieta basada en la carne es insostenible para el planeta, teniendo en cuenta la superpoblación que existe. 
Los hay también que opinan que es una cuestión de ética, ya que no podemos justificar el sacrificio de animales para cubrir nuestras necesidades cuando hay alternativas que no acarrearían ningún sufrimiento.
También hay gente que opina que la dieta más natural y adecuada es esta. La práctica totalidad de los primates, la familia de la cual desciende el hombre, son vegetarianos, así que lo más natural, por consiguiente, sería que nosotros también lo fuéramos. 
El problema de todo esto viene cuando toca alimentar a nuestras mascotas. ¿Qué hacemos con los gatos y los perros? Pues ya hay quien considera que no existe ningún problema para que ellos sigan también una dieta vegana. 
En este caso, el argumento de lo natural pierde peso y se retuerce de una manera singular. En estado natural, los perros y los gatos no tienen collares, ni chips, ni cuidados médicos. ¿Qué importa entonces cambiar las dietas para que se adapten a nuestras creencias? Los expertos que avalan estas dietas consideran que hay que dejar de hablar de ingredientes y hacerlo de nutrientes, y que con un adecuado seguimiento es posible llevar a cabo la transición.
Todo esto está muy bien, pero a mi no deja de parecerme hasta cierto punto paradójico. 
Cuando el discurso de mucha de esta gente se basa en la idea de que el ser humano debe reducir su impacto en el planeta, que hemos de dejar que todo vuelva a ser como si nunca estuviéramos aquí, resulta que ahora nos hemos de convertir en entidades todopoderosas que controlen la dieta de nuestros animales de compañía para hacerlos coincidir con nuestros principios ideológicos, sin importarnos entonces lo más mínimo cuales son los deseos de estas mascotas.
Si detrás de una dieta vegana o vegetariana hay una convicción que nos mueve a reducir nuestro impacto sobre el planeta, que nos motiva a no imponer nuestros caprichos al resto de especies como si fuésemos modernos dioses 
¿Lo más lógico no sería también prescindir de estas mascotas y no modificar sus dietas?