• Lunes, 12 de Noviembre de 2018

Las mentiras del alcohol

Más de una vez hemos escuchado que una copa de vino puede prevenir enfermedades cardiovasculares

Más de una vez hemos escuchado que una copa de vino puede prevenir enfermedades cardiovasculares. Cada poco salen estudios que alaban propiedades beneficiosas de un consumo moderado de cerveza o vino. 
Todo esto ha asentado la idea de que el alcohol, con moderación, tiene propiedades positivas. Pero resulta que este mensaje es falso. No existe un umbral de consumo de alcohol ni seguro ni beneficioso para la salud.
A esta conclusión ha llegado el Grupo de Educación Sanitaria y Promoción de la Salud de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria tras llevar a cabo una revisión de los principales estudios sobre su consumo. 
Aunque es cierto que no existen evidencias de que pequeñas cantidades sean negativas, eso no significa que el alcohol tenga propiedades positivas. 
Estos beneficios en realidad están relacionados con los flavonoides y antioxidantes, presentes en el vino, sí, pero también en el mosto, sin el riesgo añadido del alcohol.
Coincidiendo con la publicación de este trabajo, destaca otro llevado a cabo por prestigiosos investigadores (algunos pertenecientes al Instituto Karolinska, el que decide los Premios Nobel de Medicina) en el que se acusa a la industria de distorsionar y mentir sobre la influencia negativa del alcohol en la salud.
Existen evidencias claras de que un consumo diario aumenta el riesgo de padecer cáncer hepático, digestivo o de mama. 
En España el 15% de los tumores diagnosticados en hombres tiene alguna relación con el alcohol. Sin embargo, existe un desconocimiento preocupante entre la población de esta relación y el trabajo señala a la industria como responsable. 
La acusan de impulsar la idea de que un consumo moderado no supone riesgo, cuando hay evidencias claras en contra. 
Se ha señalado al consumo abusivo como el único problema, para apartar el foco del auténtico peligro: el alcohol. Por eso, la OMS recomienda evitar el uso de términos como consumo moderado o responsable que pueden inducir a errores de interpretación. 
También de buscar diluir la relación entre cáncer y alcohol, señalando a otros factores de riesgo. Y es cierto que los hay, pero esto no supone que el alcohol deba ser menospreciado, como ha sucedido. 
Todo esto no tiene que impedir que disfrutemos de una copa de vino de vez en cuando. Pero sí que nos engañemos pensando que estamos haciendo algo beneficioso para la salud.