• Lunes, 24 de Septiembre de 2018

La IA ya está aquí

hasta hace no mucho, hablar de Inteligencia Artificial (IA) era hablar

hasta hace no mucho, hablar de Inteligencia Artificial (IA) era hablar de ciencia ficción. Películas como 2001, una odisea del espacio, Blade Runner o Terminator exploraban los riesgos de desarrollar una IA que pudiera llegar a rebelarse contra el hombre. La moraleja era siempre más o menos la misma, y es que la obra acababa superando al creador y este debía enfrentarse con ella para intentar sobrevivir. Una visión un tanto negativa siempre, presentando un futuro apocalíptico donde las máquinas procuraban reemplazar al hombre y pocas veces planteando una convivencia más pacífica y productiva entre ambos.
Ahora, hablar de IA ya no es hablar de ciencia ficción y cada vez más es una realidad tangible, no un horizonte lejano. Y lo cierto es que, por el momento, todas las aplicaciones que se le están dando están sirviendo para mejorar nuestra vida. El campo de la medicina no es una excepción a esta tendencia. Ya se ha conseguido que una herramienta que combina Big Data y aprendizaje automático –en el que se imita la forma en que las células nerviosas se conectan en nuestro cerebro– sea capaz de diagnosticar dos graves enfermedades de la retina, que pueden causar ceguera. También puede valorar la gravedad e incluso proponer un tratamiento. Su efectividad es de un 95% y el tiempo que tarda en hacer el diagnóstico, 3 segundos.
No es la única aplicación de la IA en salud. Otro equipo de investigadores ha sido capaz de utilizarla para el diagnóstico de neumonía, donde la IA era capaz de distinguir entre una infección bacteriana, que necesita antibióticos para su tratamiento, y una causada por virus. En este caso, el porcentaje de acierto estaba en un 90%. No son perfectas, pero es que tampoco los especialistas lo son.
¿Quiere esto decir que en un futuro cercano sustituirán a los médicos por máquinas? Nada más lejos de la realidad. Las computadoras y las calculadoras tampoco han sustituido a los matemáticos ni los físicos. Estas herramientas no son más que apoyos que deberían facilitar la labor de los facultativos, que no deberían perder tanto tiempo en realizar estos diagnósticos y que ayudaría también a suplir la carencia de especialistas en zonas rurales o en países desarrollados. Por ahora, la IA está sirviendo para hacernos la vida más fácil. Hasta ahora no hay indicios de que Skynet o Hal 9000 puedan aguarnos la fiesta