• Domingo, 23 de Septiembre de 2018

Fuegos multifactoriales

Arde Galicia. Y Asturias. Y Portugal. Este mes de octubre pasará a la historia como uno de los más desafortunados para la Península Ibérica

Arde Galicia. Y Asturias. Y Portugal. Este mes de octubre pasará a la historia como uno de los más desafortunados para la Península Ibérica. Los incendios ya habían asolado con anterioridad en verano a nuestro vecino país, pero ahora han vuelto más fuertes. Un mes de octubre demasiado cálido, la falta de lluvias y los vientos se lo han puesto fácil a los pirómanos, que han puesto en peligro vidas y recursos materiales por no se sabe bien que oscuros intereses.

Hay quienes piden responsabilidades políticas, acusando al gobierno del PP en Galicia de temerario. Desde luego que haber recortado más de 400 puestos de brigadistas, con la situación en la que se estaba, no parece desde luego la mejor de las ideas.

Pero en Portugal quien gobierna ahora es la izquierda y, durante el bipartito del BNG y el PSOE, Galicia también ardió por los cuatro costados. Así que puede que la política tenga su parte de culpa, pero es obvio que de fondo existen otras razones de más calado.

El cambio climático es desde luego una de ellas. Hasta ahora, la época más conflictiva de fuegos se concentraba en los meses de verano. Sin embargo, con el otoño ya avanzado la situación quedaba postergada.

Las lluvias devolvían el verdor a nuestros montes y los amigos de las cerillas no tenían fácil hacer estropicios. Más de uno pensaba que la prórroga de los días veraniegos no era tan mal negocio, pero en vista de lo sucedido, quizás ahora se empiecen a tomar más en serio este problema, que por otra parte ahora mismo tiene una difícil solución.

Hay otro aspecto donde sí es posible trabajar. El progresivo abandono de la población de los entornos rurales, con el envejecimiento de los que se han quedado, ha motivado el abandono de buena parte de los montes. Antes preciados recursos para la población, ahora simplemente no hay manos suficientes para mantenerlos limpios.

Esto es algo que ya se apuntaba para explicar los incendios que asolaron durante el verano a Portugal y que es extensible tanto a Galicia como a Asturias, con similares características demográficas.

El abandono junto a la ola de calor, más la acción de los desalmados y la poca previsión del gobierno se han unido para acabar con una catástrofe que se suma a la lista de eventos negros, ya demasiado extensa, de Galicia. Señalar a un solo culpable es populista. Lo que de verdad hay que hacer es trabajar en todos los frentes.