Sábado 17.11.2018

Ética y Crispr

ace poco más de cinco años veía la luz la técnica Crispr.

ace poco más de cinco años veía la luz la técnica Crispr. Desde entonces se ha producido un boom en la edición genética gracias a su versatilidad y sencillez. Aunque los beneficios de su aplicación parecen no tener fin, es cierto también que no está exenta de polémica. En parte por posibles complicaciones debidas a modificaciones no deseadas. Pero sobre todo por las implicaciones éticas de su desarrollo ¿Todo lo que podemos hacer, lo debemos hacer?
En este poco tiempo que ha pasado desde su descubrimiento, muchas han sido las posibles aplicaciones que se le han querido dar al Crispr, pero lo cierto es que hasta la fecha todo está en pañales, como quien dice. No fue hasta el año pasado que se empezó el primer tratamiento en seres humanos aplicando esta herramienta. Pero las posibilidades que se abren al desarrollo de nuevas terapias en humanos parece que no tienen fin.
Como también su utilización en animales de granja y en plantas, para incorporar caracteres beneficiosos que ya existen en ciertas variedades naturales, pero que por diversos motivos no ha sido posible hasta la fecha trasladar al consumo. También se apunta su posible aplicación a la hora de desarrollar estrategias que sirvan para interferir en la dispersión de enfermedades como el zika, la fiebre amarilla o la malaria.
Fue en el año 1996 cuando diversos países, entre ellos España, firmaron el Convenio de Oviedo. Acababa de clonarse entonces a la oveja Dolly y la incertidumbre sobre la modificación genética motivó este acuerdo donde se declaraba ilegal la modificación del genoma humano. Ahora, con esta nueva técnica que es el Crispr, se abren nuevas vías para poder prevenir graves patologías congénitas que sin embargo chocan contra normativas que ya han quedado obsoletas. 
Aunque nadie pone en duda las ventajas que puede reportar esta técnica cuando hablamos de tratamientos y prevención de enfermedades, sigue subyaciendo el temor a una eugenesia donde seleccionar a la carta las características de nuestros hijos. Por eso es importante establecer unos límites claros de hasta dónde es ético llegar en la edición. Ahora un grupo de investigadores ha propuesto la creación de un nuevo comité europeo, que agrupe a expertos en edición genética y bioética, para promover un uso responsable de estas nuevas tecnologías. Un paso sin duda importante para el futuro del desarrollo del Crispr.
 

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