Miércoles 21.11.2018

Enzimas y patrañas

Cuando hablamos de una falacia, nos referimos a un argumento que puede parecer válido 

Cuando hablamos de una falacia, nos referimos a un argumento que puede parecer válido pero que no lo es. Existen muy diversos tipos y algunas llegan a estar categorizadas. Es el caso de la falacia “ad hominem”. Consiste en dar por sentada la falsedad de un argumento atacando a quien lo utiliza. Se intenta desacreditar a la persona que defiende una postura atacándolo a él para desviar la atención.
Un ejemplo de estas falacias lo hemos tenido recientemente en televisión. José Miguel Mulet es licenciado en química y doctor en bioquímica y biología molecular. Se trata de uno de los divulgadores científicos más activos en España, publicando diversos libros con los que pretende desmentir mitos y bulos sobre la alimentación y la medicina. Por eso quizás Risto Mejide pensó que sería un buen candidato para intentar ofrecer un discurso alternativo al de su última invitada, Mercedes Milá, una de las máximas defensoras de las teorías de Hiromi Shinya, autor del libro “La enzima prodigiosa”.
Tras intentar condensar sus críticas en un pequeño discurso de apenas dos minutos, en los cuales Mulet explicaba porque resultan un absurdo la mayoría de las cosas que Shinya defiende en su libro, le tocaba el turno de réplica a Milá. Y ante la falta de argumentos, su ataque fue directo hacia la persona del científico: “Léete el libro y adelgaza, que estás gordo.” Toda la formación, estudios y trabajo de Mulet quedaron al momento eclipsados por la cuestión de los centímetros de su cintura.
Aunque defiendo sin duda a Mulet y su trabajo de divulgación científica, también considero que se equivocó al aceptar el reto de Mejide. ¿De verdad se esperaba que podía llegar a convencer a Milá, quien se ha definido siempre por un discurso agresivo, basándose en la falsa creencia de que por decir las cosas gritando o de malas maneras se es más auténtico? Un buen debate hubiera sido poner frente a frente a Mulet con Shinya. Así lo único que hemos tenido es a un científico insultado y vilipendiado en un espacio público. Lo positivo que le saco es el apoyo unánime que ha recibido en las redes sociales ante la falta de educación de Milá. Pero lo triste es que al final todos se quedarán con el detalle de que le ha llamado gordo y pocos se habrán planteado que quizás lo de la enzima prodigiosa no deja de ser una patraña. 

Enzimas y patrañas
Comentarios