• Martes, 13 de Noviembre de 2018

Donantes obligados

 El Senado de Holanda acaba de aprobar la pasada semana una polémica l

 El Senado de Holanda acaba de aprobar la pasada semana una polémica ley, por la cual ha convertido de forma automática en donantes a todos sus ciudadanos mayores de 18 años. 
Para que esto no sea así, habrán de afirmar en vida y de forma explícita que no desean serlo. La ley, que entrará en vigor a partir de julio del 2020, ya ha tenido sin embargo sus primeras consecuencias: más de 30.000 personas ya se han registrado negativamente como donantes y, lo que es aún peor, 6.2000 que habían expresado su voluntad de serlo se han pasado al bando del no.
De esta forma, una ley con la que se pretendía mejorar las tasas de donación está encontrándose con un rechazo bastante significativo entre la población, que considera que se está llevando a cabo por parte del gobierno un intento de fiscalización de sus órganos. 
Y es que si algo nos gusta a las personas es precisamente llevar la contraria y si algo se intenta imponer, lo que vamos a conseguir es precisamente lo contrario.
En este sentido, y por una vez, España resulta un modelo ejemplar. Acaban de conocerse recientemente las cifras de donación en nuestro país y un año más tenemos la tasa más alta, no ya de Europa, si no del mundo entero. Y esto es así desde hace 26 años de forma ininterrumpida. El modelo español de donación está considerado como un ejemplo y la propia OMS lo ha recomendado como ejemplo a seguir.
Lo curioso es que la decisión holandesa de establecer que todo ciudadano es donante no es precisamente algo novedoso. 
También en España es así desde el año 1979, aunque a buen seguro muchos ciudadanos no lo tendrán presente y puede que incluso se asombren de que esto sea así. 
El motivo no es otro que la forma de aplicar este principio. Mientras que en Holanda se ha decidido que haya que expresar de forma activa que no se desea ser donante, en el caso español se ha establecido que, a pesar de ser todos donantes, siempre se ha de consultar a la familia antes.
Así, de esta forma sutil, y sin intentar imponer un bien mayor a nadie, se ha logrado que por ejemplo el año pasado el 77% de las familias consultadas hayan sido favorables a la donación de los órganos. 
Es así como hemos logrado pasar de los catorce donantes por millón de población antes de 1979 a los 46,9, una cantidad que dobla la media europea. Porque no siempre lo más inteligente es imponer las cosas porque sí, por muy buenas que sean.