Martes 20.11.2018

Con el agua al cuello

l final de la cumbre del clima de Bonn ha dejado un sabor amargo.

l final de la cumbre del clima de Bonn ha dejado un sabor amargo. Ha habido muy buenas palabras para hablar de la lucha contra el cambio climático. Pero a la hora de la verdad, cuando hay que ponerse manos a la obra para establecer las medidas necesarias para conseguirlo, nos encontramos con pocos compromisos. En resumen: pasapalabra en Bonn y a esperar a ver si en Katowice (la siguiente cumbre que se celebrará) hay por fin algo concreto. Pero mientras, la inacción. Y esto no va a solventar nada. Los expertos ya avisan: el ritmo actual de emisiones de CO2 hará que en breve el Acuerdo de París (firmado en 2016) sea totalmente inútil.
La organización de científicos Climate Central ya ha predicho que, con el ritmo actual de emisiones, la temperatura aumentará en más de 3º centígrados en un futuro a corto plazo, lo que se traducirá en la subida de hasta 2 metros del nivel del mar. Ciudades como Nueva York, Sidney, Shanghai o Río de Janeiro se verán seriamente afectadas. Pero también otras que nos tocan más de cerca como A Coruña o Ferrol. Hay que tener en cuenta que en un futuro próximo se espera que hasta el 70% de la población mundial viva en una ciudad, y esta subida del nivel del mar puede producir que más de 275 millones de personas se vean obligadas a desplazarse.
Climate Central también avisa de que, por ejemplo, Madrid se convertirá en una de las ciudades que sufrirá un mayor incremento de las temperaturas, que puede ser de más de cuatro grados en el escenario más moderado pero que puede alcanzar los ocho en las previsiones más pesimistas.  El cambio climático no solo supone un incremento de las temperaturas, también episodios de clima extremo más comunes. Grandes sequías que se alternarán con tormentas cada vez más potentes y frecuentes. No hace falta imaginárselo mucho, ya que este mismo año lo hemos sufrido en carne propia.
La huida de Estados Unidos del Acuerdo de París, con Trump y su administración negacionista al frente, lo ha dejado bastante tocado. Sin embargo, las voces disidentes como la de Michael Bloomberg, exalcalde de Nueva York, y que propone la creación de un frente común de ciudades y estados que luchen igualmente para evitar el cambio climático a pesar de la oposición de la administración central no dejan de ser pequeños rayos de esperanza que permiten vislumbrar algo de luz en un panorama muy oscuro.
 

Con el agua al cuello
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