• Martes, 18 de Septiembre de 2018

Avisos desmedidos

Una reciente sentencia del Tribunal Superior de California

Una reciente sentencia del Tribunal Superior de California, en el litigio del Consejo de Educación e Investigación sobre Tóxicos contra Starbcuks y otras empresas expendedoras de café, obliga ahora a servir esta bebida con una advertencia sobre el cáncer. ¿Y esto por qué? Pues por la presencia de acrilamida en la bebida, un elemento que se considera un probable carcinógeno en seres humanos. Y eso a pesar de que en 2016 la propia OMS decidía quitar al café de la lista de posibles carcinógenos al demostrarse precisamente que su consumo no estaba relacionado de forma alguna con un incremento de las posibilidades de sufrir la enfermedad.

La acrilamida se produce en los alimentos con un elevado contenido de carbohidratos que se ven expuestos a altas temperaturas: las patatas fritas, el pan o los cereales son otros alimentos que la contienen. Una vez ingerida, se convierte en glicimida, y ambas pueden causar daño e interferir con la reparación del ADN, lo que se considera puede incidir en el riesgo de padecer cáncer.
El quid de la cuestión está en que para que esto sea problemático, la cantidad de acrilamida ingerida ha de superar ciertas cantidades. Un adulto de 80 kilos se considera que se podría ingerir al día hasta 208 microgramos sin que supusiera un riesgo para su salud. En una bolsa de patatas fritas hay 7 microgramos y en una tostada 5 microgramos. Una taza de café tiene entre 0,9 y 2,4 microgramos. Serían necesarias algo más de 86 tazas de café al día para que su consumo fuera de riesgo.

Todo esto sin tener en cuenta que además el café cuenta con toda una serie de antioxidantes y otros compuestos que se han demostrado beneficiosos para la salud, con lo que la sentencia de California parece más bien un aviso desproporcionado. Es cierto que el café tiene acrilamida, pero entonces deberíamos etiquetar igualmente todo aquello que la contiene. Al final el aviso acabaría saturando por exceso y haciendo que la población perdiera la sensación de riesgo.
Las investigaciones más recientes demuestran que donde si hay un vínculo es entre los alimentos ultraprocesados y el riesgo de cáncer. Sería mucho más inteligente que en vez de centrarnos en el café intentáramos transmitir la necesidad de una dieta basada en los vegetales, que ha demostrado tener un efecto protector contra el cáncer. Porque de tanto avisar que viene el lobo, a ver si al final nadie se lo cree.